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martes, 20 de abril de 2010

HITLER QUISO ROBAR LA SABANA SANTA DE TURIN (SANTO SUDARIO, LA SINDONE)

Hitler 'wanted to steal' Turin Shroud
The Turin Shroud is due to go on display for six weeks after Easter at Turin Cathedral, where it has been kept for more than 500 years

Hitler quiso robar la Sábana Santa





Impedir que la Síndone cayera en las manos del líder del Tercer Reich. Éste fue el auténtico motivo del traslado de la Sábana Santa a la abadía benedictina de Montevergine entre los años 1939 a 1946, según recoge el diario The Telegraph. El rotativo inglés cita una entrevista realizada por la revista Diva e dona al padre Andrea Cardin, bibliotecario de la abadía.


El Vaticano realizó el traslado por orden expresa de los dueños y guardianes de la reliquia, la Casa de Saboya. En aquel momento se afirmó que se quería proteger la Sábana Santa de los bombardeos de la aviación aliada sobre Italia. Sin embargo, y según las declaraciones del bibliotecario, el motivo real era evitar que el Fürher la robara.


Hitler estaba obsesionado con la Síndone. Cuando Italia entró a formar parte del Eje con el Tercer Reich, el mandatario nazi ordenó su búsqueda. La abadia de Montevergine fue registrada en 1943, pero no encontraron el sudario, escondido en el altar de la iglesia. Tal vez no fue descubierto porque durante el registro se estaba oficiando una misa


OTRA FUENTE


Según cuenta hoy el diario The Telegraph, Adolf Hitler quiso robar la Sábana Santa, de ahí su traslado de 1939 a 1946 a la abadía-santuario benedictino de Montevergine. El periódico británico recoge una entrevisa a Andrea Davide Cardin en la revista «Diva e Dona». El padre Cardin, bibliotecario de la abadía, confirma que a instancias del Vaticano y por orden expresa de la Casa de Saboya guardianes y propietarios de la Sindone, , se traslada la Sábana Santa con el motivo 'oficial' de protegerla de los bombardeos, y el real de ocultarla a Hitler.



La Santo Sudario, conocida también cono la Síndone o el Sábana Santa de Turín, es un lienzo de lino que mide unos 4,41 por 1,13 metros y que, según se cree, fue el sudario de Jesucristo. Muestra una doble imagen en negativo de un hombre con el pelo largo, los brazos cruzados sobre el pecho y marcas de torturas y de una crucifixión.


Desde 1578, la reliquia, que durante más de 500 años fue propiedad de la dinastía de Saboya, se guarda en la catedral de Turín. Umberto II, el último rey de Italia que gobernó en 1946, la dejó en herencia al Papa Juan Pablo II, quien encomendó su custodia al Arzobispo de Turín.