ROSA

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martes, 20 de abril de 2010

LAS RELIQUIAS DE JESUCRISTO

LA VERA CRUZ o cruz donde Jesucristo fue crucificado. La que la cristiandad consideró auténtica fue encontrada por la madre del emperador Constantino y perdida tras la derrota cruzada en la batalla de Hattin. Existen bastantes dudas de su autenticidad, dado que las astillas supuestamente sacadas de esta son tan numerosas que hacen pensar que con ellas se podrían construir muchas cruces; Calvino fue posiblemente el primero que hizo esta especulación, diciendo que si se juntaran llenarían un barco


Archivo:Santa Croce gerusalemme Rom Apsis 2009.jpgIglesia de la “Santa Cruz de Jerusalén” Saliendo de la Scala Santa , el peregrino puede dirigirse a una iglesia próxima, la de la Santa Cruz de Jerusalén, hecha construir en Roma por la madre del emperador Constantino, Santa Elena, para acoger las reliquias de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo que ella había traído de Tierra Santa. En una pequeña capilla al fondo de la iglesia se exponen esas preciosas reliquias. Se trata de: UNA PARTE DE LA SANTA CRUZ  Santa Elena partió a Tierra Santa con la piadosa intención de encontrar la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Le informaron que probablemente estaría en el lugar del Santo Sepulcro, pues los romanos tenían la costumbre de enterrar junto al cuerpo de los condenados, los instrumentos utilizados en el suplicio. Para impedir la devoción de los primeros cristianos, el Santo Sepulcro había sido cubierto de escombros, construyéndose a su lado un templo para Venus y una estatua para Júpiter. Por orden de Santa Elena, ese templo fue destruido y la estatua hecha pedazos.


La reliquia más grande considerada del “Lignum Crucis” de Cristo se conserva en El Monasterio de Sto. Toribio en Liébana, Cantabria (España), a donde fue llevado con los restos de Sto. Toribio de Jerusalén en tiempos de invasión musulmana desde Astorga. Este santo había sido Guardián de las reliquias en Jerusalén y llevó esa reliquia consigo a Astorga cuando fue nombrado Obispo de esa diócesis española. En 1958 un estudio concluyó que era madera que podría ser de los tiempos de Cristo y de ciprés “Sempervivnes L.”, que abunda en Palestina.


LA CRUZ DE CARAVACA  es decir, un fragmento de la verdadera cruz a la que Jesus Nuestro Señor fue crucificado. Se conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal, (de 7 y 10 cm.) y de 17 cm. de alto. Tiene forma y tamaño de un pectoral grande


Detalle de una de las cruces que, supuestamente, conservan parte de la madera de la cruz. (Foto: Archivo )conserva parte de la madre de la Cruz


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Mesa de la Cena La mesa, en la cual el amabilísimo Jesús celebró la última Cena e instituyó el adorable Sacramento del altar, se conserva y venera en la misma basílica de San Juan de la Cruz.


Plato de la Cena Se conserva uno en la santa iglesia de Génova


Toallas De las que sirvieron, tanto para lavarse las manos al Salvador como para enjuagar los pies a sus Discípulos, se conserva una parte notable en la citada basílica de San Juan.

Asiento Del que, en forma de cama, sirvió a nuestro amable Jesús en la última Cena, se conserva una gran parte en la capilla llamada Sancta Sanctorum, en Roma.


Cáliz. El santo grial del que existen numerosas interpretaciones, definiciones, versiones... la más aceptada dice que es el calíz de la última cena. En su origen parece haber sido un cuenco donde José de Arimatea recogió la sangre del crucificado. El Santo Catino de Génova y el Santo Cáliz de la Catedral de Valencia son los que, tradicionalmente, se han disputado ser los verdaderos

iconográfico en un ámbito muy pequeño”, concluye el historiador.

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El precioso cáliz de que se sirvió nuestro divino Redentor al instituir el augustísimo Sacramento del altar, tiene la imponderable dicha de conservarlo la santa y metropolitana Iglesia de Valencia: todos los años se coloca en el Monumento.El aspecto original del Sagrado Cáliz de Valencia distaba mucho del actual, ya que tanto la vara y el nudo como el pie se añadieron en época posterior. Esta es su estructura:

1. Copa superior: Es la auténtica reliquia. Tallada en ágata cornalina de procedencia oriental, tiene forma semiesférica. Mide 9,5 cm de diámetro en la boca, 5,5 cm de profundidad y 7 cm desde la base hasta el borde.

2. Vara y nudo: Mide 7 cm de largo y sirve como elemento de unión entre la copa y el pie. Esta fechada alrededor del siglo XI.

3. Pie: Está formado por un pie ovalado e invertido. Es de un color muy parecido al de la copa superior. La guarnición es de oro puro, sobre el cual se ensartan 27 perlas, 2 rubíes y 2 esmeraldas. Data del siglo XI

Caliz de Valencia 

Monedas que recibió Judas Se conservan tres en la catedral de Génova, y una en la basílica de Santa Cruz de Jerusalén, en Roma, una de las 30 monedas por las que Judas vendió al Maestro esta fundida en la campana de la catedral de Velilla del Ebro



Cenáculo Ocupado hasta mediados del siglo XX por los musulmanes, este lugar, uno de los más santos en la tierra, puede ser visitado bajo las condiciones impuestas por el gobierno que actualmente rige Tierra Santa. Los cristianos pueden visitarlo y ganar las preciosas indulgencias concedidas por los Romanos Pontífices a cuantos orasen en tan santo sitio.La actual sala del Cenáculo en el piso superor fue construida por los franciscanos, para conmemorar el lugar de la Ultima Cena. La presencia franciscana en Tierra Santa, que con diversas vicisitudes se ha mantenido siempre, adquirió estabilidad y carácter oficial de parte de la Iglesia en 1342, año en que el papa Clemente VI promulgó las Bulas en las que encomendó a la Orden Franciscana la «Custodia de Tierra Santa». Desde el año 1333 los franciscanos ya estaban establecidos en el Cenáculo, junto al que habían fundado un convento, y oficiaban en la basílica del Santo Sepulcro. Todo ello había sido posible gracias a la generosa ayuda de los reyes de Nápoles, que habían comprado a los musulmanes el terreno del Cenáculo sobre el Monte Sión.


En el Cenáculo se encuentra una piedra que indica el lugar donde Jesucristo se sentó. Aquí Jesucristo y sus discípulos comieron el cordero pascual.

Huerto de Getsemaní Tanto la gruta en donde oró nuestro divino Redentor, que se conserva en su estado natural, como algunos de los olivos, que se cree son los mismos que existían en tiempo de la Pasión del Señor, están bajo la custodia de los ejemplares hijos del patriarca de Asís, en Jerusalén.

 

 

Piedra del torrente del Cedrón Habiendo prendido al Señor, y llevándolo a la casa de Anás, al pasar por el torrente de Cederrón, la tradición dice que tiraron al Señor al fondo del torrente, dejando impresas las huellas de sus pies, rodillas, manos y cabeza sobre la durísima piedra que aún hoy se muestra a los peregrinos.


Cuerdas con que fue atado el Señor Un pedazo importante se conserva en España, en la basílica del Escorial, y otro en Italia, en la catedral de Anaghi.


Casa de Anás En el lugar donde estuvo esta casa hay una iglesia y convento, ocupado por monjas armenias.

Casa de Caifás En el lugar en que estuvo hay una iglesia, cuidada por los armenios: en ella se ve un calabozo muy reducido, en donde pasó algunas horas nuestro divino Salvador: allí mismo había una columna en la cual estuvo atado, y es la que hoy se venera en Roma, en la iglesia de santa Práxedes. En el altar que hay en el fondo del ábside de esa iglesia se ve la piedra que se puso a la puerta del sepulcro del Salvador.


Lienzo con que vendaron los ojos al Señor Se venera una parte en la iglesia de San Francisco á Ripa, en Roma.

Pretorio de Pilatos El lugar en donde estaba hoy día también estuvo ocupado por los musulmanes, pero los fieles ya pueden visitarle y ganar indulgencia plenaria orando allí













Azotes Se veneran en la catedral de Anagni y en la Iglesia de Santa María in vía lata en Roma




Columnas del velo del templo El velo del templo de Jerusalén, que se rasgó en dos partes al morir nuestro divino Salvador, era sostenido por dos columnas, las cuales hoy día se conservan en el claustro de la basílica de San Juan de Letrán, en Roma En seguida, dieron comienzo las excavaciones.  El día 3 de mayo de 326 fueron encontradas tres cruces en el lugar.  Todo indicaba que eran la de Nuestro Redentor y las de los dos ladrones. Pero, ¿cómo saber cuál era la de Jesús? Frente a esa perplejidad, al obispo San Macario se le ocurrió una solución:

pidió que una mujer muy enferma fuera tocada con cada una de ellas, convencido de que la Providencia se manifestaría para revelar la Santa Cruz. Al contacto con la primera y la segunda no sucedió nada.


Pero cuando fue tocada con la tercera, la agonizante inmediatamente recobró su salud. No quedaban dudas.


Jubilosa, la Emperatriz hizo erigir en el lugar la grandiosa Basílica de la Santa Cruz, llamada también iglesia del Santo Sepulcro o de la Resurrección, donde quedó guardada la parte principal de la Cruz.


Otra parte fue enviada a Constantinopla, donde Constantino la recibió con gran devoción. Lleno de respeto hacia la reliquia, el monarca prohibió desde entonces el suplicio de la crucifixión en todo el Imperio Romano.


La madre del Emperador llevó lo restante a Roma. Un importante fragmento se venera hasta hoy en la mencionada “iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén”, y otro en la Basílica de San Pedro. Hoy en día, hay trozos de la Vera Cruz en muchas iglesias del mundo, y muchas de ellas se cree que son falsas o que pertenecen a otra cruz y no a la cruz en la que Jesucristo murió.El mayor de todos los fragmentos, el Lignum Crucis se encuentra en Santo Toribio de Liebana en Cantabria  Numerosas reliquias se disputan ser pedazos de la Cruz verdadera, de hecho Erasmo de Róterdam en el siglo XVI bromeaba diciendo que se podría construir un barco con toda esa madera. El Monasterio de Santo Toribio de Liébana en España alberga el mayor trozo. Aún un gran trozo de la cruz del "buen ladrón" (De nombre Dismas según una leyenda medieval) es reverenciada en Roma en el altar de la capilla de las reliquias en la Basílica de Santa Croce in Gerusalemme. En la Iglesia Matriz de la Concepción de Santa Cruz de Tenerife (Canarias, España) se guarda la cruz fundacional de la capital canaria, considerada una reliquia en sí, se guarda en una urna de cristal con forma de cruz. Dicha cruz posee el patronazgo de la ciudad compartido con Santiago el Mayor.




La Columna de la Flagelación Desde el portal de Santa María la Mayor puede avistarse la Iglesia de Santa Práxedes. De sencilla apariencia, ¿qué contendrá?


Por un corredor se llega hasta una pequeña capilla. Ahí, en un fanal bien iluminado, se expone la Columna de la Flagelación. Resulta impresionante. Su simplicidad es elocuente. Sin ornato alguno, conmueve profundamente.


Tiene sólo 50 cm de altura, 32 cm de ancho en su base y 20 cm en el tope, donde hay una argolla de hierro en que se ataba al que recibiría suplicio. Está hecha en mármol blanco con gruesos granos negros.


En el Santo Sudario de Turín se cuentan las marcas de más de cien golpes de azote recibidos por Nuestro Señor.


La Columna de la Flagelación fue llevada a Roma en 1213, en los tiempos del Papa Inocencio III.


El asta de la Santa Lanza  Descubierta en el Santo Sepulcro, la Lanza con que el centurión Longinos atravesó el costado del Señor fue llevada desde Jerusalén a Antioquía. Ante la inminente invasión de los moros, manos piadosas la enterraron detrás del altar de la Iglesia de San Pedro. Durante la Primera Cruzada, en 1097, los cristianos fueron peligrosamente sitiados en dicha ciudad. Entonces, un monje que había tenido una revelación sobrenatural, indicó el lugar donde se hallaba enterrada. Su descubrimiento despertó el entusiasmo y dio nuevos bríos a los cruzados, que derrotaron en seguida a los sarracenos. la punta de la Sagrada Lanza fue llevada a París y depositada en la Sainte Chapelle con la Corona de Espinas. Infelizmente, esa preciosa reliquia desapareció durante la Revolución Francesa. El asta permaneció en Constantinopla, incluso después que los turcos tomaran la ciudad. En 1492, el sultán Bajazet se la envió al Papa Inocencio VIII, aclarando que la punta se encontraba en poder del rey de Francia. Dicha asta se venera en la Basílica de San Pedro, al lado de una estatua de San Longinos, el centurión mártir.



Lanza. La lanza sagrada o lanza que el centurión romano Longinus usó para matar a Cristo. Tras muchos vaivenes, se guardó en la catedral de Núremberg. Un estudio reciente afirma que se trata de una punta de lanza del siglo IV con un clavo de la época de Jesús



 


Corona de espinas. Luis IX de Francia mandó construir en 1248 en París la Sainte Chapelle, para recibir en ella la corona de espinas de Cristo y guardar diversas reliquias. Al contrario de lo que se suele creer, la Corona de Espinas de Nuestro Señor no tenía la forma de una diadema, sino la de una especie de gorro con 21 cm de diámetro, que cubría toda la cabeza.  Está hecha con ramas de largas espinas trenzadas. Después de ponerla en la adorable frente de Jesús, los verdugos la golpearon para provocar grandes heridas, como se pueden comprobar por las manchas de sangre en el Santo Sudario.  La Corona permaneció en la Basílica del Monte Sión, en Jerusalén, hasta 1053, cuando fue llevada a Constantinopla. En 1238, el Emperador Balduino II la empeñó —junto con la punta de la lanza de Longinos— a raíz de un préstamo contraído con bancos de Venecia. De común acuerdo con ese Emperador, San Luis IX, Rey de Francia, rescató la deuda y recibió en su país las dos preciosas reliquias, con todas las muestras de veneración. El mismo rey, la reina madre, innumerables prelados y príncipes fueron a su encuentro cerca de la ciudad de Sens. San Luis y su hermano, Roberto d'Artois, las llevaron descalzos hasta la Catedral de San Esteban, en esa ciudad.  Deseoso de albergar en un lugar digno reliquias tan inestimables, el Rey santo hizo construir en París una verdadera joya de la arquitectura gótica: la Sainte Chapelle (Capilla Santa), una maravillosa iglesia de vidrieras que deslumbra a todo el que tenga la dicha de conocerla. Actualmente, la Corona de Espinas está en los Tesoros de la Catedral de Notre Dame de París. En Roma se encuentra tan sólo una de esas Espinas.


 

Espina de la corona de Cristo y un dedo de San Pedro: Doña Sancha, hermana de Alfonso VII, nieta de Alfonso VI (siglo XII), regresó de una peregrinación a Roma trayendo estas dos reliquias. Las entregó a los monjes del Cister para que edificaran un monasterio y éste fue el de la Santa Espina en Valladolid, España.

 

Sábana santa de Turín. Quizás la reliquia más conocida sobre este tema sea la Sábana Santa o Sudario de Turín. Diversos estudios han dado datos contradictorios: mientras unos los fechan en la edad media, otro creen que su formación es tan extraña que no puede ser reproducida ni con los medios actuales


 

Santo Rostro o Velo de la Verónica: La construcción de la catedral de Jaén se concibe, en el Siglo XVI, para custodiar la reliquia del Santo Rostro (alojado en la capilla mayor). Además hay otras iglesias que se disputan la autenticidad de esta reliquia: Catedral de San Pedro, Roma (Italia), Iglesia del Sagrado Corazón, París (Francia) y el Monasterio de la Santa Faz (Alicante), (España). En la misma línea, la catedral de Oviedo en España, dice albergar un sudario que envolvió la cabeza de Cristo, aunque su formación estaría más relacionada con el Santo Sudario que con el Santo Rostro.

 


 

Santo Sudario de Oviedo. La Catedral de Oviedo en Asturias (España), es llamada sancta Ovetensis por la calidad y cantidad de reliquias. En esta catedral se custodia una Sábana Santa o Santo Sudario dentro de un marco de madera chapeado de plata del siglo XVIII, guardado en un armario con 2 llaves, una en poder del arzobispo y otra en poder del Deán de la Catedral. En el congreso internacional que se celebró en Oviedo en 1995 se determinó que el Santo Sudario de Oviedo y la Sábana Santa de la Catedral de Turín estuvieron en contacto con el mismo cuerpo El Santo Sudario de Oviedo (conocido también por pañolón de Oviedo) es una reliquia de la Iglesia Católica que se encuentra depositada en la catedral de Oviedo. Se trata un pañuelo de lino manchado de sangre y alguna quemadura de velas, de forma rectangular con una medida de 83x53 centímetros venerado como una de las prendas funerarias descritas en Jn 20, 7. San Juan menciona un «sudario» (σουδαριον) que cubría la cabeza, y una «prenda de lino» o «vendajes» (οθονιον—othonion) cubriendo el cuerpo. Se cuenta que el sudario de Oviedo fue la prenda que cubrió entonces la cabeza de Jesús y que según la leyenda encontró el apóstol S. Pedro en la tumba vacía de Jesucristo y que recogió junto con la Sábana Santa de Turín


 

Clavo de la Cruz
  • La reina lombarda Teodelinda mandó construir en 595 la Catedral de Monza (antigua capital de los lombardos). En esta catedral se conserva la corona de hierro de Lombardía que según la tradición fue elaborada con un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo.

  • Otro clavo de la Cruz se venera en la Catedral de Milán. Fue encontrado por Santa Elena, madre de Constantino, en Tierra Santa. Lo ocultó en el freno de un caballo. Después lo mandó colocar en una gran cruz de madera cubierta de cristal.

  • Fueron encontrados en el mismo sitio los clavos usados para clavar en la Cruz al Divino Redentor. El Emperador Constantino incrustó uno de ellos en una rica diadema de perlas, que usaba en ocasiones solemnes. El 550, los demás fueron llevados a Roma por el futuro Papa San Gregorio Magno. Uno de ellos se venera en el joyero de la “iglesia de la Santa Cruz de Jerusalén”.


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    El Santo Prepucio.La abadía de Charroux reivindicó poseer el Santo Prepucio durante la Edad Media. Se dijo que había sido regalado a los monjes por Carlomagno, del que a su vez se dice que aseguró que un ángel se lo había traído (aunque existe otra versión según la cual el Santo Prepucio fue un regalo de boda de Irene, emperatriz de Bizancio). A principios del siglo XII, se llevó en procesión a Roma, donde le fue presentado al Papa Inocencio III, al que se le pidió que asegurase su autenticidad. El Papa rechazó la propuesta. En algún momento indeterminado la reliquia se perdió y permaneció perdida hasta 1856, cuando un obrero que efectuaba labores de mantenimiento en la abadía aseguró haber encontrado un relicario oculto dentro de una pared, que contenía el prepucio perdido


     

    La Santa Lágrima.

     

    La Santísima Sangre.En esta iglesia se guarda la Santa Sangre de Cristo, que según la tradición, fue traída por Thierry de Alsacia, conde de Flandes, a su regreso de Tierra Santa durante la Segunda Cruzada, desde Jerusalén en el año 1150. En recuerdo a esto, se celebra anualmente, la Procesión de la Sagrada Sangre se realiza el primer lunes después del 2 de mayo.Una muestra de la sangre de Cristo esta depositada en Venecia


    REPLICAS DEL ROSTRO DE JESUS son varias las iglesias que dicen poseer el verdadero Santo Rostro. La existencia de más de una réplica verdadera sería posible por una leyenda, según la cual, Verónica realizó dos dobleces en el pañuelo antes de secar el rostro de Cristo, imprimiéndose su cara de un trozo de tela al otro, por lo que deberían existir cuatro réplicas.Las iglesias que se disputan la posesión del Santo Rostro son



     

    28 - Escalera Santa  No obstante, mucho menos conocidas son las otras preciosas reliquias del Divino Maestro que un peregrino puede encontrar en Roma. En ese sentido, la Ciudad Eterna es un verdadero joyero. A corta distancia de la magnífica Basílica de San Juan de Letrán, el fiel podrá subir de rodillas, devotamente, los peldaños de la Escalera Santa, llevada desde Jerusalén a Roma. Se trata de la escalera del Palacio de Poncio Pilato, por la que subió Jesús cuando fue presentado a la turba rugiente después de la Flagelación — el “Ecce Hommo”—. Incluso están señalados tres puntos donde se ve la marca de la divina sangre sobre el mármol blanco de los peldaños, ahora cubiertos de madera.  ¿Cómo no conmoverse al imaginar al Hombre-Dios, todo llagado, subiendo por ella? A lo largo de los siglos, generaciones y generaciones de fieles maravillados han subido de rodillas esos 28 peldaños, pidiendo perdón por sus propios pecados, u ofreciendo un acto de reparación al Divino Redentor.

     

     

     

     

     

     

     

     

     












    Reliquias de casa de tiempos de Jesús en Nazaret de Israel














     


    En vísperas de la Navidad, un grupo de arquólogos descubrieron las reliquías de una casa que se remota a los tiempos de Jesús, en Nazaret, Norte de Israel. Se trata del primer descubrimiento de esta índole en la historia, de acuerdo con el Daily Post de Reino Unido. Según explican los investigadores israelíes, el descubrimiento contribuye a recordar el estado original de las casas de la época de niñez de Jesús. La reliquias de la casa y cuevas de tumbas descubiertas en las cercanías muestran que Nazaret era una aldea remota, dotada de unas 50 chozas, que ocupaban una superfie de 16.187 metros cuaddrados. (Pueblo en Línea)

    24/12/2009














     


    Otras reliquias se refieren a alimentos relacionados con el Hijo de Dios y tenemos: la leche de Santa Maria Virgen, en la catedral de Oviedo y en Santa Maria del Popolo en Roma; lentejas y pan sobrantes de la Ultima Cena en el Santa Sanctorum de Roma. Se sabe que en la antigüedad se veneraron raspas de los peces multiplicados por Jesús

     

    en el Vaticano hay una sandalia de Jesucristo 

     

    El cuchillo con el que Cristo fue circuncidado se encuentra en el Museo de Prehistoria Contemporánea en Roma.

     

    La toalla con la que Jesús enjuago los pies de los Apóstoles puede visitarse en la catedral de Valencia.

     

    El mantel de la Ultima Cena esta en la iglesia de Coria. Por cierto, en relación con la Ultima Cena, existen al menos dos mesas, una en la archí basílica de Roma y otra en la catedral de Sevilla. Tanto la basílica valenciana como la iglesia Santa Maria de Arriaga en Valladolid, son propietarias cada una de un manto de Jesús.

     

    Los pañales de Nuestro Señor Jesucristo están custodiados por los Servitas de San Marcelo en Roma.

     

    Propiedad privada de los Reyes de España, y depositada en la iglesia de Santa Maria la Mayor, hay una paja del pesebre de Belén. Además de la Sabana de Turín ya mencionada, nos encontramos con otra en Sanguesa y una mas en la catedral de Oviedo, aunque esta ultima cubrió solo el rostro del crucificado.

     

    La catedral de Valencia, muy rica ella en reliquias, se muestra muy orgullosa de poder enseñar el vestido púrpura  regalo Herodes a Cristo.

     

    Lagrimas de Santa Maria, veneradas en Vendome

     

    La cola del asno que llevo a Jesús, en el Museo de Prehistoria Contemporánea

     

    Quizá la reliquia mas extraordinaria sea el suspiro de San José, que se encuentra en una botella depositada por un ángel en una iglesia cercana a Blois y conservada ahora en el Sancta Santorum del Vaticano.

     

    Aunque es posible que algunos consideren aun mas portentoso el ESTORNUDO DEL ESPÍRITU SANTO, que guardado también en una botella se veneraba en la iglesia de San Frontino y que hoy esta en el Santa Sanctorum.




     

    Clámide Se conserva parte en las iglesias de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Francisco à Ripa, en Roma

    Columna de los improperios Se conserva en la iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén.

    Arco del Ecce Homo Hoy día se ve gran parte de él en la magnífica iglesia que el celoso misionero Alfonso María de Ratisbona levantó en Jerusalén para las monjas de Sión, tras su conversión desde el judaísmo por gracia de Nuestra Señora.


    Puerta judiciaria Aún se ven en Jerusalén restos de esa Puerta, por donde pasó el divino Salvador yendo al Calvario.









    Cuando salía de la ciudad a través de una puerta, se dice que Jesús tropezó e cayó. El libro de los Hebreos recuerda la salida de Jesús a través de una porta  (Heb 13,12).



    Columna de la sentencia Frente a la puerta judiciaria se ve hoy, guardada por los Padres Franciscanos, la gran columna donde, según la tradición, tuvieron a nuestro divino Salvador mientras hacían los preparativos para crucificarle.

    Vestidos de Jesús La túnica inconsútil se conserva en Argenteuil. Estudiada y contrastada con el Santo Sudario, las heridas coinciden y corroboran los relatos de la Pasión. Se guarda una similar en Tréveris, Alemania. El manto se repartió por la cristiandad, pero se conserva un importante trozo en la catedral de Anagni.


    I.N.R.I. La principal parte se halla en la basílica de la Santa Cruz de Jerusalén en Roma; en san Juan de Letrán y en San Marcos de la misma ciudad santa se ven pedazos notables.


    Esponja La principal parte se venera en la Santa capilla de París, pero se conservan partes en la basílica del Escorial, en España, y en las de San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y Santa María Transtévere, en Roma.

    Lienzos que cubrieron al Señor estando en la cruz Se veneran en San Juan de Letrán y en San Marcos, de la misma ciudad eterna.


    Piedra de la unción Se venera en Jerusalén, en la iglesia del Santo Sepulcro


    La piedra de la unción - Foto 29479


    Santo Sepulcro Dios ha querido que permaneciera en Jerusalén, siendo bajo todos los conceptos el sepulcro más glorioso que ha habido y habrá sobre la tierra. Muchas iglesias se glorían de tener pequeñas partes de tan glorioso monumento.


    Mártires y santos, los mismos cruzados ofrecieron sus vidas por la conservación de las reliquias y lugares sagrados. Muchos prefirieron morir antes que verlas profanadas. ¿Cómo no querremos nosotros, hermanos en la fe e hijos de la Iglesia como ellos, ya no venerar las reliquias sino adorar a nuestro dulce y amable Salvador presente día y noche en la Sagrada Eucaristía

     











    Según una tradición apócrifa la madre de Jesús observó el paso de su hijo desde una de las calles laterales, mientras el apóstol Juan trataba de impedirle la visión con el borde de su manto (como en la escultura mural que se vee en la última foto abajo).














    Aquí tenía su casa Verónica (Beronikes, la emorroísa de Cafarnaum, según la tradición). Los apócrifos describen cómo ella enjugó el rostro de Jesús con un sudario y cómo los rasgos de su rostro se imprimieron en él.













    El el recorrido hacia el Calvario Jesús encuentra un grupo de mujeres que lloraban por Él. (Lc 23,28)









    Se trata de un grupo de cuatro arquetas, de la época de Jesús, de 1m. de largo por 30 cm. de ancho, aproximadamente, que fueron encontradas recientemente en un sepulcro cercano a Jerusalén. Su función era la de recoger los huesos, una vez descompuesto el cuerpo que anteriormente había sido colocado en la sepultura; esto permitía la utilización de la tumba por varias generaciones, ya que los osarios ocupan mucho menos espacio.


    Lo interesante de estos osarios se encuentra en las inscripciones que aparecieron grabadas en cada uno y que pudo convertir este descubrimiento en el centro de la atención mundial, sin embargo pasó desapercibido, fuertes intereses se encargaron de ello: