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lunes, 16 de agosto de 2010

hitler no murio en su bunker sino en Argentina segun el libro el exilio de hitler







periódico el Mundo, hablando del tema por no variar, de que Hitler no murió en su bunker en Alemania sino en Argentina, lo cual indica lo que vende este mundillo.

Os dejo foto del reportaje del libro que saldrá en junio "El exilio de Hitler" de Abel Basti, se ha publicado la noticia el domingo 23 de mayo, en la parte C ...rónica del mencionado periódico.
Estas versiones conspirativas que reciclan "documentos" ya refutados parecen ser muy atractivas para el público poco o nada informado, de allí la persistencia de autores improvisados en sostener el escape (y ahora exilio) de Hitler. La reseña elogiosa del diario El Mundo se basa únicamente en el libro, es decir, no lo contrasta con la literatura académica
Hitler escapó a Argentina en 1945, según un libro

El periodista Abel Basti asegura que huyó desde Austria y España
La operación habría contado con la aprobación de Estados Unidos

Efe | Buenos Aires
Actualizado martes 18/05/2010 11:17

Tras huir entre las cenizas de un Berlín envuelto en llamas y antes de partir hacia la Patagonia argentina con Eva Braun, Adolf Hitler permaneció oculto en España varios días de 1945, asegura el periodista bonaerense Abel Basti en su libro 'El exilio de Hitler'.

La mayor revelación de este libro de reciente publicación en Argentina y que en junio saldrá a la venta en el mercado español, es un documento secreto alemán conseguido por el autor en su país y en el que el Führer aparece como uno de los pasajeros evacuados en un avión de Austria a Barcelona el 26 de abril de 1945.

Según la historia oficial, el líder del Tercer Reich renunció a escaparse de Berlín y el 30 de abril de 1945 se suicidó junto a su amante, Eva Braun, en el búnker construido bajo el edificio de la Cancillería, aunque sus cuerpos, incinerados, nunca fueron hallados.

Basti, que hace años intenta reconstruir el derrotero de los nazis en Argentina, considera esta versión una "farsa" que se "fabricó" para dar un salvoconducto a Hitler, quien era visto como una "pieza clave" en la lucha contra el comunismo en la posguerra.

"No tengo dudas de que cuando concluía la Segunda Guerra Mundial Hitler se escapó de Alemania bajo un escudo protector de sectores de poder anglo-norteamericanos, los mismos que lo habían financiado para que, de humilde pintor, llegara a ser canciller de Alemania", asegura el periodista. Incluso habla de la existencia de un supuesto pacto Washington-Berlín que contemplaba un plan de evacuación nazi para personas, tecnología, documentos y divisas.

Para Basti, el "gran secreto" de la huida de Hitler fue la llegada de uno de sus dobles al búnker, que "tuvo ribetes dignos de una película de Hollywood" y ocurrió "al atardecer del 22 de abril de 1945".



"Ese día el verdadero Hitler voló hacia el aeropuerto austríaco de Hörsching, cercano a la ciudad de Linz, con ocho personas, entre ellas Eva Braun", precisa, y subraya la coincidencia de esta versión con el testimonio de Heinrich Müller, jefe de la Gestapo, durante un interrogatorio de la CIA.

El periodista argentino sostiene que Hitler y su comitiva estuvieron cuatro días en Austria y se refiere a un hecho que considera una suerte de "pago por inmunidad": el abandono en Linz de un tren repleto de oro robado a Hungría por los nazis. "Más que una llamativa coincidencia, da la sensación de que se trató de una entrega pactada", subraya.

Al igual que Müller, que reveló a la CIA que el Führer se había escapado a España, Abel Basti sostiene que Hitler partió hacia Barcelona el 26 de abril.

Vuelo a Barcelona
En ese sentido, publica en su libro una comunicación oficial secreta según la cual Hitler encabeza la lista de pasajeros de un avión que viajó de Hörsching a Barcelona pilotado por Werner Baumbach, fallecido en Argentina en 1953.

"La presencia de Hitler en España me la confirmó un hoy anciano sacerdote jesuita, cuya familia era amiga del jefe nazi. Y también tengo testimonios que aluden a reuniones que mantenía con su séquito en una hostería llamada 'Las Quebrantas', en Cantabria", afirma.

El libro incluye además un documento de los servicios secretos británicos que revela que "un convoy de submarinos nazis partió días más tarde de España y, tras una escala técnica en las islas Canarias, continuó su periplo hacia el sur argentino", con la anuencia de Estados Unidos.

"En uno de esos submarinos viajaban Hitler y Eva Braun", enfatiza Basti, convencido de que la pareja desembarcó en la Patagonia entre julio y agosto de 1945, al amparo del presidente de facto Edelmiro Farrell y de Juan Domingo Perón, entonces su ministro de Guerra.

"El escape de Hitler fue exitoso. De esa manera se pudieron poner a resguardo de los comunistas el capital y los hombres. Después de ejecutada la fuga, y mientras se hacían todo tipo de conjeturas respecto a su suerte, el Führer ya podía dormir tranquilo en un alejado país suramericano llamado Argentina", concluye.

Aporta un documento secreto alemán donde -sipuestamente- Hitler aparece como uno de los pasajeros evacuados en un avión de Austria a la Ciudad Condal el 26 de abril de 1945.

Afirma que el suicidio de Hitler, junto a su amante, Eva Braun, el 30 de abril de 1945 en un búnker construido en el edificio de la Cancillería en Berlín, fue "una gran farsa montada por los nazis".

‹ "El gran secreto de la huida del dictador fue la llegada de un doble de Hitler al búnker el 22 de abril de 1945, cuando el verdadero dictador voló hacia el aeropuerto austriaco de Hörsching con ocho personas, entre ellas Eva Braun".
-Usted aporta un documento secreto alemán donde Hitler aparece como uno de los pasajeros evacuados en un avión de Austria a Barcelona ese 26 o primeras horas del 27 de abril de 1945.

-Fue una comunicación oficial secreta con copias al piloto Werner Baumbach, que emigró a Argentina y trajo consigo su copia. Baumbach, junto a otros conocidos pilotos nazis, trabajó para el proyecto aeronáutico de Perón.

-¿Qué hizo Hitler para que no le reconocieran?

-Hitler se cortó el pelo, al ras, casi pelado. Y se afeitó el bigote. Con esto fue suficiente como para pasar desapercibido; además, claro está, no se movía abiertamente en público. El corte de su bigote dejó al descubierto una cicatriz que tenía sobre el labio superior, que no era conocido por la gente común.

-¿Es falsa la versión del Tercer Reich de que el dictador se suicidó, junto a su amante Eva Braun, el 30 de abril de 1945 en un búnker en Berlín?

-Nunca hubo pruebas de esa muerte. No hay pericias criminalísticas que demuestren el suicido. El Estado alemán dio por muerto a Hitler casi once años después, en 1956, por presunción de fallecimiento. O sea que, legalmente, para Alemania, Hitler estaba vivo después de 1945. No sólo vivo, sino que además no era un hombre condenado por la justicia; no había orden de captura, ni proceso judicial en su contra. Mientras Hitler se encontraba en España, en el búnker se representaba una gran farsa, cuyo actor principal fue uno de los dobles de Hitler. Durante las últimas horas, el doble fue drogado y preparado para que representara el acto final.

-¿Piensa que el suicidio fue un «salvoconducto», mera excusa, para que Hitler pudiese huir?

-La fuga de Hitler estaba prevista en un gran plan de evasión -de hombres, capital y tecnología- preparado por los nazis. Ese plan, en 1945, tuvo luz verde de los norteamericanos, merced a un pacto secreto militar. Los miles de nazis que se pudieron fugar hacia Occidente -de los cuales unos 300.000 llegaron a Estados Unidos- fueron «reciclados» para luchar contra el comunismo. Hitler se transformó en un dinosaurio vivo, protegido y refugiado.

-En «El exilio de Hitler» incluye usted el documento de los servicios secretos británicos que revela que Hitler huyó en submarino a Argentina, con escala técnica en las Islas Canarias.

-Y dice que, antes de que el convoy de submarinos partiera de España, la Armada norteamericana retiró todas sus unidades navales del Atlántico Sur. También indica que los submarinos nazis «intercambiaron mensajes» con la flota norteamericana. Los mensajes los interceptaron los ingleses.

-¿Cómo se arrastró el gusano nazi en Argentina?

-Hitler, que llegó a Argentina con 56 años, vivió como un prófugo. Con identidad falsa y tratando de pasar lo más desapercibido posible. En los primeros años vivió en una estancia cercana a Bariloche, luego en otras partes del país, ya que cambió de residencia en más de una oportunidad. Siempre lo acompañaron dos guardaespaldas, a veces tres. Su actividad política se limitó a algunas reuniones con viejos camaradas y con algunos militares argentinos. Hitler murió en Argentina en los años sesenta; Eva Braun -más joven que él- le sobrevivió.

El cadáver encontrado por los rusos en el búnker de los nazis en mayo de 1945, sólo tenía un testículo. Y ellos siempre han mantenido que eran los restos del cuerpo de Adolf Hitler.
Sólo tienen la mandíbula inferior y un trozo de cráneo que ha estado hasta ahora, en manos de las autoridades rusas, y que estaban seguros de que perteneció al dictador, lamentablemente, el cuerpo del mismo fue quemado y las cenizas esparcidas en un río en 1970 por la KGB.