ROSA

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sábado, 11 de septiembre de 2010

UNIDOS EL TANGO Y EL BOLERO CON AGUSTIN MAGALDI - PEDRITO OTINIANO


Agustín Magaldi Coviello (n. Rosario; 1º de diciembre de 1898 - † Buenos Aires, 8 de septiembre de 1938) fue un eximio músico, compositor y cantor de tango argentino. El hogar de Agustín lo componía su madre, viuda dos veces, y sus hermanos Blas, Pascual, Emilio y Cristina. En su casa eran afectos a la música lírica, y así pudo germinar en el pequeño Agustín, el apego por la canción, dado que permanentemente se escuchaba en su hogar, los discos de los tenores italianos, Titta Rufo, y Enrico Caruso. Magaldi participó del inicio de transmisión de LOY Radio Nacional de Argentina en julio de 1924.Apodado La voz sentimental de Buenos Aires, contemporáneo a Ignacio Corsini y a Carlos Gardel, forma parte de la canción popular en su apogeo de la década de 1930. Se dice que en Junín conoció a Eva Duarte, futura esposa de Juan Domingo Perón, de quien fue amigo de infancia.
Muerte: Si bien no lo manifestaba, Magaldi sufría de malestares hepáticos, con cólicos dolorosos, pero después de un reposo los mismos se atenuaban. A comienzos de septiembre de 1938, su clínico de cabecera el Dr. Goyena, a partir de malestares más seguidos, lo interna en el Sanatorio Otamendi, por el cuadro agudo. Deciden operarlo. Parecía que la intervención a cargo del Dr. Pedro Valdez fue un éxito, pero tras 48 h, el cuadro se agravó; y el 8 de septiembre a las 7:10 fallecía, a la temprana edad de 39 años. Fue enterrado en el Cementerio de la Chacarita en Buenos Aires.En tres años los argentinos perdían dos de sus más grandes cantores. Todo el país reconocía que Agustín, era un tipo de ley, que manejaba códigos de nobleza. Jamás pasó por su cabeza, ocupar el lugar de Gardel. Él y Corsini reconocían en Carlitos al más grande, los dos asistieron a su velatorio y entierro, invadidos por mucho dolor. Con la muerte de Magaldi, nacía un nuevo mito de la canción popular argentina. Una calle de Buenos Aires lleva su nombre en su homenaje

Consejo de oro Tango 1933
Música: Arquímedes Arci
Letra: Arquímedes Arci
Yo era un purretito cuando murió mi viejo;
fue tanta la miseria, que mi viejita y yo
comíamos llorando el pan amargo y duro
que en horas de miseria mi mano mendigó.
Mi pobre viejecita lavando ropa ajena
quebraba su espinazo al pie del piletón,
por míseras monedas con que calmaba apenas
las crueles amarguras de nuestra situación.

Fui creciendo a la bartola, y a mis años juveniles
agarré por el camino que mejor me pareció...
Me codeé con milongueras, me atoré con copetines,
y el mejor de mis amigos cuando pudo me vendió.
De engreído me hice el guapo; me encerraron entre rejas
y de preso ni un amigo me ha venido a visitar,
sólo el rostro demacrado y adorado de mi vieja
se aplastó contra las rejas para poderme besar.

Por eso, compañero, por tantos desengaños,
no me convence nadie con frases de amistad;
hoy vivo con mi madre, quiero endulzar sus años
y quiero hacer dichosa su noble ancianidad.
Me siento tan alegre junto a mi madrecita
es el mejor cariño que tiene el corazón.
Ese sí, que es un cariño que nadie me lo quita,
cariño que no engaña ni sabe de traición.

A usted, amigo, que es tan joven, le daré un consejo de oro:
deje farras y milongas... que jamás le ha de pesar,
cuide mucho a su viejita, que la madre es un tesoro;
un tesoro que al perderlo otro igual no ha de encontrar.
Y no haga como aquellos que se gastan en placeres
y se olvidan de la madre, y no le importa su dolor;
que la matan a disgustos y recién, cuando se muere,
se arrepienten y la lloran y comprenden su valor.





PEDRITO OTINIANO CHIESA (* Lima, 1927 - ), conocido como Pedrito Otiniano, es un cantante peruano de boleros.
Pedrito Otiniano, llamado “El ruiseñor del amor”, nació en Lima en 1927. A los nueve años de edad debutó en radio Mundial cantando valses criollos, y a los 19 años, el 31 de agosto de 1946, ganó un festival en radio Excelsior
es el más popular de los cantores que con Lucho Barrios, Julio Jaramillo y Johnny Farfán, por nombrar sólo cuatro, se convirtieron en exponentes del bolero cantinero que invadió el mundo del disco. Con la desaparición de Lucho Barrios, se pudo comprobar la enorme fuerza que este estilo tuvo, entre diversos públicos, muy especialmente el popular. Lástima que esta demostración de afecto sólo se manifieste y rebrote, cuando el artista se va. Este proceso es ley de la vida y la noticia.
Es conocida su vida artística primaria en los caminos del criollismo y del que, a pesar de los triunfos con el bolero, jamás se apartó y ha seguido practicando en su vida bohemia con gran altura. Por la década del 50, en el "Club Unión" de la Plaza del mismo nombre, solía demostrar su arte de cantor criollo. Lo vimos actuar en Radio Victoria, conformando "El Trío Continental" con Alberto Urquizo La Negra y una primera guitarra que no recuerdo. Fue precísamente en un homenaje a los ídolos del pueblo, "Los Embajadores Criollos".
Fue allí que Lucho Barrios no pudo cantar el vals que había ensayado por divergencias con el animador y al poco tiempo triunfaría en el mundo del bolero. Por la misma época, Pedrito Otiniano, tentado por aquellos éxitos, acepta una propuesta para grabar y empezaría su gran historia romántica. Llevó su voz al disco con mas de 600 boleros y hasta llegó a cantar en portugués y japonés. Para Lucho Vélez, gran relator deportivo y amigo nuestro, Pedrito Otiniano en el Perú, era el Agustín Magaldi del cancionero argentino.
CONSEJOS DE ORO POR PEDRITO OTINIANO
Yo era un pequeñito cuando murio mi viejo, fue tanta la miseria
que mi viejita y yo comiamos llorando el pan amargo y duro
Que en horas de miseria mi mano mendigo.
Mi pobre viejecita lavando ropa ajena doblaba su espinazo
al pie de un pileton por miseras monedas con que calmaba apenas
las crueles amarguras de nuestra situación.
Fui creciendo a la bartola de mis años juveniles,
agarre por el camino que mejor me pareció. Me codie con milongueras,
me atore con copetines y el mejor de mis amigos cuando pudo me vendio.
De engreido me hice guapo, me encerraron entre rejas y de preso ni un amigo
me ha venido a visitar. Solo el rostro demacrado
y adorado de mi vieja se aplasto contra la reja para poderme besar.
Por eso compañero, por tantos desengaños no me convence nadie
con frases de amistad. Hoy vivo con mi madre, quiero endulzar sus años
y quiero hacer dichosa su noble ancianidad. Me siento tan alegre
junto a mi madrecita, es el mejor cariño que tiene el corazón.
Ese si que es un cariño que nadie me lo quita, cariño que no engaña
ni sabe de traición. A ud. amigo que es tan joven le dare un consejo de oro,
deje farras y milongas que jamás le ha de pesar, cuide mucho a su viejita
que la madre es un tesoro. Un tesoro que al perderlo
otro igual no encontrara.
Y no hagas como aquellos que se gastan en placeres y se olvidan de la madre,
ni le importa su dolor. Que la mata de disgustos y recien cuando se muere,
se arrodilla y la lloran y comprenden su valor