ROSA

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sábado, 27 de noviembre de 2010

LA CORONA DE ADVIENTO

LA CORONA DE ADVIENTO

En muchas casa vemos que antes de Navidad ponen como centro de mesa una corona con velas. Además de ser un elemento decorativo, esta corona anuncia que la Navidad está cerca y debemos prepararnos.

La costumbre es de origen pagano, esta corona representaba el ruego al sol para que regresara con su luz y calor durante el invierno. Los cristianos, para prepararnos a la venida de nuestra LUZ y VIDA, la Natividad del Señor, aprovechamos esta "Corona de adviento" como medio para esperar a Cristo y rogarle infunda en nuestras almas su luz.
El círculo es una figura geométrica perfecta que no tiene ni principio ni fin. La corona de adviento tiene forma de círculo para recordarnos que Dios no tiene principio ni fin, reflejando su unidad y eternidad. Nos ayuda también a pensar en los miles de años de espera desde Adán hasta Cristo y en la segunda y definitiva venida; nos concientiza que de Dios venimos y a Él vamos a regresar.
El follaje verde perenne (que puede ser de ramas de pino, oyamel o hiedtra) representan que Cristo está vivo entre nosotros, además su verde color nos recuerda la vida de gracia, el crecimiento espiritual y la esperanza que debemos cultivar durante el Adviento.
Las cuatro velas representan los cuatro domingos de Adviento. La primera, segunda y cuarta vela que se encienden son de color morado. El color morado representa el espíritu de vigilia, penitencia y sacrificio que debemos tener para prepararnos adecuadamente para la llegada de Cristo. El tercer domingo se enciende la vela rosada. Este color representa el gozo que sentimos ante la cercanía del nacimiento del Señor. El día de Navidad las velas moradas son substituidas otras de color rojo que simboliza el espíritu festivo de la reunión familiar. En algunos, todas las velas se substituyen por velas rojas y en el centro se coloca una vela blanca o sirio simbolizando a Cristo como centro de todo cuanto existe.

La luz de las velas simboliza la luz de Cristo que desde pequeños buscamos y que nos permite ver, tanto el mundo como nuestro interior. Cuatro domingos antes de la Navidad se prende la primera vela. Cada domingo se enciende una vela más. El hecho de irlas prendiendo poco a poco nos recuerda como conforme se acerca la luz las tinieblas se van disipando, de la misma forma que conforme se acerca la llegada de Jesucristo que es luz para nuestra vida se debe ir esfumando el reinado del pecado sobre la tierra. La luz de la vela blanca o del cirio que se enciende durante la Noche Buena nos recuerda que Cristo es la Luz del mundo. El brillo de la luz de esa vela blanca en Navidad nos recuerda como en la plenitud de los tiempos se cumple el "Advenimiento del Señor".
Primer Domingo de Adviento

Comienzo el ciclo A
Textos bíblicos litúrgicos.- Entrada: Sal 24,1-3; Primera lectura: Is 2,1-5 ;Salmo 121; Segunda lectura: Rm 13,11-14; Aleluya: Sal 84,8; Evangelio: Mt 24, 37-44; Comunión: Sal 84,13.
Entrada: Sal 24,1-3.
A ti, Señor, levanto mi alma: Dios mío, en ti confío; no quede yo defraudado; que no triunfen de mí mis enemigos, pues los que esperan en ti no quedan defraudados.
Oración Colecta
Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestros Señor Jesucristo.
PRIMERA LECTURA: Is 2, 1-5
Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor, en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos. Dirán: venid, subamos al mente del Señor, a la casa del Dios de Jacob. El nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén la palabra del Señor. Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados; de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, ven; caminemos a la luz del Señor.
SALMO: 121
R. Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”.
Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la casa del Señor”. Ya están pisando nuestros pies tus umbrales Jerusalén.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor. Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor. En ella están los tribunales de justicia en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén: vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios.
Por mis hermanos y compañeros voy a decir: “la paz contigo”. Por la casa del Señor nuestro Dios, te deseo todo bien.
SEGUNDA LECTURA: Rm 13, 11-14
Hermanos:
Dios cuenta del momento en que vivís; ya es hora de espabilarse, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se eche encima; dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo y que el cuidado de nuestro cuerpo no fomente los malos deseos.
ACLAMACIÓN: Sal 84,8
Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.
EVANGELIO: Mt 24,37-44
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: “Cuando venga el Hijo del Hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del Hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto estad en vela, .porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del Hombre.
COMUNIÓN: Sal 84, 13 El Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra dará su fruto.
Comentario de San Agustín
Mt 24, 37-44 : Todo estado de vida en la Iglesia cuenta con personas que fingen.
Con razón, amadísimos hermanos, hallamos en el evangelio aquellas palabras sublimes salidas de la boca del Señor: Entonces habrá dos hombres en el camp: se tomará a uno y se dejará a otro. Habrá dos mujeres en el molino: una será tomada y otra será dejada. Habrá dos en el lecho, uno será tomado y otro dejado (Mt 24, 40-41). .¿Qué significa habrá dos hombres en el campo? Lo que dice el Apóstol: Yo planté, Apolo regó, pero el crecimiento lo dio Dios. Sois cultivo de Dios (1 Cor 3, 6.9).
Trabajamos en el campo. Los dos hombres que están en el campo son los clérigos; de ellos se tomará a uno y se dejará a otro: se tomará al bueno y se dejará al malo. Las dos mujeres que se hallan en el molino simbolizan al pueblo. ¿Por qué se dice que están moliendo? Porque encadenadas al mundo, están como retenidas por la piedra del molino en el afán por las cosas temporales. También una de ellas será tomada y otra dejada. ¿Cuál de ellas será tomada?
La que obra bien y atiende a las necesidades de los siervos de Dios y a la indigencia de los pobres; la que es fiel en la alabanza, se mantiene firme en el gozo de la esperanza, se entrega de lleno a Dios, a nadie desea mal y ama cuanto puede no solo a los amigos, sino también a los enemigos; quien no conoce a otra mujer fuera de la suya ni a otro varón fuera de su marido: esta es la mujer que será tomada de las que estaban en el molino. La que no se comporte de esta manera será dejada.
Hay otras personas que dicen: “Anhelamos el descanso, no queremos tener que soportar a nadie y por eso nos apartamos de la masa; nos conviene vivir con cierta seguridad. También de estas una será tomada y otra dejada. Que nadie os engañe, hermanos. Si no queréis engañaros y deseáis amar a los hermanos, sabed que todo estado de vida en la Iglesia cuenta con miembros que fingen lo que no son.
No he dicho que todo hombre finge, sino que todo estado de vida cuenta con personas que fingen. Hay cristianos malos, pero los hay también buenos. Te da la impresión de que ves a muchos malos: son la paja que te impide ver el grano. Pero también hay grano: acércate, mete la mano, remueve, aplica el juicio de la boca. Topas con religiosas indisciplinadas, ¿vas a censurar por eso su estado religioso?
Muchas no paran en sus casas, andan de visiteo por las ajenas, metiéndose en todo y hablando lo que no conviene; son orgullosas, deslenguadas, borrachas; son vírgenes, pero ¿de qué les sirve su virginidad física, si han permitido la violación de su alma? Mejor es el matrimonio de una persona humilde que la virginidad de una soberbia. Si ésta estuviese casada, no tendría el título para engreírse y sí un freno que la gobernase. Pero del hecho de que hay vírgenes malas ¿ha de sacarse argumento para condenar a las que son santas en el cuerpo y en el alma? O, por el contrario, ¿nos ha de llevar a ensalzar a las que merecen reproche la existencia de otras dignas de alabanza? De cualquier estado, uno será tomado y otro dejado.
Comentario al salmo 99, 13