ROSA

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sábado, 21 de septiembre de 2013

SANTA TERESA DE JESUS DOCTORA DE LA IGLESIA


Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida por el nombre de Santa Teresa de Jesús o simplemente Santa Teresa de Ávila (Ávila, 28 de marzo de 1515Alba de Tormes, 4 de octubre de 1582), fue una religiosa, doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española, fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).
Se llamaba Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, aunque generalmente usó el nombre de Teresa de Ahumada hasta que comenzó la reforma de la que se hablará más abajo, cambiando entonces su nombre por Teresa de Jesús.El padre de Teresa era Alonso Sánchez de Cepeda, descendiente de familia judía conversa. Alonso tuvo dos mujeres. Con la primera, Catalina del Peso y Henao, tuvo dos hijos: María y Juan de Cepeda. Con su segunda esposa, Beatriz Dávila y Ahumada (emparentada con muchas familias ilustres de Castilla), que murió cuando Teresa contaba unos 12 años, tuvo otros diez: Hernando, Rodrigo, Teresa, Juan (de Ahumada), Lorenzo, Antonio, Pedro, Jerónimo, Agustín y Juana.
Según una tradición, su hermano Pedro Alonso Sánchez de Cepeda y Ahumada en 1562 llegó a lo que hoy día es Nicaragua, al puerto de El Realejo y de allí a El Viejo (actual departamento de Chinandega) con la imagen de la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción, para luego viajar a Perú. Los nativos se opusieron a que se llevara la imagen y ésta permanece hasta hoy en la Basílica Menor de El Viejo.
Comencé a traer galas, y a desear contentar en parecer bien, un mucho cuidado de manos y cabello y olores, y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa... Tenía primos hermanos algunos... eran casi de mi edad, poco mayores que yo; andábamos siempre juntos, teníanme gran amor y en todas las cosas que les daba contento, los sustentaba plática y oía sucesos de sus aficiones y niñerías, no nada buenas... Tomé todo el daño de una parienta (se cree que una prima), que trataba mucho en casa... Con ella era mi conversación y pláticas, porque me ayudaba a todas las cosas de pasatiempo, que yo quería, y aun me ponía en ellas, y daba parte de sus conversaciones y vanidades. Hasta que traté con ella, que fue de edad de catorce años... no me parece había dejado a Dios por culpa mortal.
En todas las páginas (del libro de su vida) se ven las huellas de una pasión viva, de una franqueza conmovedora, y de un iluminismo consagrado por la fe de fieles. Todas sus revelaciones atestiguan que creía firmemente en una unión espiritual entre ella y Jesucristo; veía a Dios, la Virgen, los santos y los ángeles en todo su esplendor, y de lo alto recibía inspiraciones que aprovechaba para la disciplina de su vida interior. En su juventud las aspiraciones que tuvo fueron raras y parecen confusas; sólo en plena edad madura se hicieron más distintas, más numerosas y también más extraordinarias. Pasaba de los cuarenta y tres años cuando por vez primera vivió un éxtasis. Sus visiones intelectuales se sucedieron sin interrupción durante dos años y medio (15591561). Sea por desconfianza, sea para probarla, sus superiores le prohibieron que se abandonase a estos fervores de devoción mística, que eran para ella una segunda vida, y la ordenaron que resistiera a estos arrobamientos, en que su salud se consumía. Obedeció ella, mas a pesar de sus esfuerzos, su oración era tan continua que ni aun el sueño podía interrumpir su curso. Al mismo tiempo, abrasada de un violento deseo de ver a Dios, se sentía morir. En este estado singular tuvo en varias ocasiones la visión que dio origen al establecimiento de una fiesta particular en la Orden del Carmelo
Vi a un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo en forma corporal... No era grande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido que parecía de los ángeles muy subidos, que parece todos se abrasan... Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas: al sacarle me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal, sino espiritual, aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento... Los días que duraba esto andaba como embobada, no quisiera ver ni hablar, sino abrasarme con mi pena, que para mí era mayor gloria, que cuantas hayan tomado lo criado.
Hasta exhalar el último suspiro Teresa gozó la dicha de conversar con las personas divinas, que la consolaban o revelaban ciertos secretos del cielo; la de ser transportada al infierno o al purgatorio, y aun la de presentir lo venidero
Supo que en Granada se había fundado el decimosexto convento de carmelitas, y uno de descalzos en Lisboa. El decimoséptimo de descalzas lo fundó ella en Burgos, donde escribió sus últimas fundaciones, incluyendo la de dicha ciudad. Saliendo de Burgos pasó por Palencia, Valladolid, cuya priora la echó del convento, Medina del Campo, cuya priora también la despreció, y Peñaranda. Al llegar a Alba de Tormes (20 de septiembre) su estado empeoró. Recibido el viático y confesada, murió en brazos de Ana de San Bartolomé la noche del 4 de octubre de 1582 (día en que el calendario juliano fue sustituido por el calendario gregoriano en España, por lo que ese día pasó a ser, viernes, 15 de octubre). Su cuerpo fue enterrado en el convento de la Anunciación de esta localidad, con grandes precauciones para evitar un robo. Exhumado el 25 de noviembre de 1585, quedó allí un brazo y se llevó el resto del cuerpo a Ávila, donde se colocó en la sala capitular; pero el cadáver, por mandato del Papa, fue devuelto al pueblo de Alba, habiéndose hallado incorrupto (1586). Se elevó su sepulcro en 1598; se colocó su cuerpo en la capilla Nueva en 1616, y en 1670, todavía incorrupto, en una caja de plata. Beatificada Teresa en 1614 por Paulo V, e incluida entre las santas por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, fue designada (1627) para patrona de España por Urbano VIII. En 1626 las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo. Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue designada patrona de los escritores.

En 1970 se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI. La Iglesia Católica celebra su fiesta el 15 de octubre
                               




Cultivó además Teresa la poesía lírico-religiosa. Llevada de su entusiasmo, se sujetó menos que cuantos cultivaron dicho género a la imitación de los libros sagrados, apareciendo, por tanto, más original. Sus versos son fáciles, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal en que se abrasaba Teresa, amor que era en ella fuente inagotable de mística poesía.

Las obras místicas de carácter didáctico más importantes de cuantas escribió la santa se titulan: Camino de perfección (1562–1564); Conceptos del amor de Dios y Castillo interior o Las moradas. Además de estas tres, pertenecen a dicho género las tituladas: Vida de Santa Teresa de Jesús (1562–1565) escrita por ella misma y cuyos originales se encuentran en la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del El Escorial; Libro de las relaciones; Libro de las fundaciones (1573–1582); Libro de las constituciones (1563); Avisos de Santa Teresa; Modo de visitar los conventos de religiosas; Exclamaciones del alma a su Dios; Meditaciones sobre los cantares; Visita de descalzas; Avisos; Ordenanzas de una cofradía; Apuntaciones; Desafío espiritual y Vejamen.También escribió Teresa poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen. Escribió Teresa también 409 Cartas, publicadas en distintos epistolarios. Los escritos de la Santa Católica se han traducido a varios idiomas. El nombre de Santa Teresa de Jesús figura en el Catálogo de autoridades de la lengua publicado por la Real Academia Española
Teresa transmite con espontaneidad su experiencia personal. Primero más de 20 años de oración estéril (sequedad o acedía), coincidiendo con enfermedades por las que padece tremendos sufrimientos. Después, a partir de los 41 años, fuertes y vivas experiencias místicas, a las que sus confesores califican como imaginarias o incluso como obra del demonio, aunque Teresa confía en su origen divino por el efecto que dejan de paz, refuerzo de las virtudes (especialmente de la humildad) y anhelo de servir a Dios y a los otros. La inquisición vigiló muy de cerca sus escritos temiendo textos que incitaran a seguir la reforma iniciada ya en Europa. Muchos de sus textos están autocensurados temiendo esta vigilancia. Su manuscrito "Meditaciones Sobre El Cantar de los Cantares" fué quemado por ella misma por orden de su confesor, en una época en que esta prohibida la difusión de las Sagradas Escrituras en romance. La experiencia vivida y transmitida por Teresa en todos sus escritos se basa en la oración como el modo por excelencia de relación y comunicación con Dios.

Nueve meses después de su muerte abrieron el ataúd y comprobaron que el cuerpo estaba entero y los vestidos podridos. Antes de devolver el cuerpo al cofre de enterramiento le diseccionaron una mano que envolvieron en una toquilla y la llevaron a Ávila. De esa mano cortó el padre Gracián el dedo meñique y, según su propio relato, lo mantuvo con él hasta que fue hecho prisionero por los turcos. Lo rescató a cambio de unas sortijas y 20 reales de la época.
 
Reunido el capítulo de los descalzos, acordó que el cuerpo de Teresa debía volver a Ávila y ser custodiado en el convento de san José. Se hizo el traslado un sábado de noviembre de 1585, casi en secreto. Las monjas del convento de Alba de Tormes pidieron quedarse con un brazo como reliquia. Cuando el duque de Alba se enteró del traslado, envió sus quejas a Roma e hizo negociaciones para recuperarlo. El cuerpo volvió de nuevo a Alba de Tormes


Después de estos hechos no la volvieron a trasladar más, pero se sacaron varias reliquias:
El pie derecho y parte de la mandíbula superior están en Roma.

La mano izquierda, en Lisboa.

El ojo izquierdo y la mano derecha, en Ronda (España). Esta es la famosa mano que Francisco Franco conservó hasta su muerte, tras recuperarla las tropas franquistas de manos republicanas durante la Guerra Civil Española.

El brazo izquierdo y el corazón, en sendos relicarios en el museo de la iglesia de la Anunciación en Alba de Tormes. Y el cuerpo incorrupto de la santa en el altar mayor, en un arca de mármol jaspeado custodiado por dos angelitos, en dicha iglesia.

Un dedo, en Sanlúcar de Barrameda.

Dedos y trozos de carne, esparcidos por España y toda la cristiandad.

El dedo está en Ávila.


CANCIONES TRIBUTO A SANTA TERESA

ANSIOSA DE VERTE
 Letra de Santa Teresa y Música Francisco Palazón
 Ediciones Paulinas

¡CUAN TRISTE ES, DIOS MÍO, LA VIDA SIN TÍ. ANSIOSA DE VERTE DESEO MORIR. Carrera muy larga es la de este suelo, morada penosa, muy duro destierro. ¡Oh, dueño adorado, sácame de aquí. Ansiosa de verte deseo morir. El amor mundano apega a esta vida, el amor divino por la otra suspira. Sin ti, Dios eterno, ¿quién puede vivir? Ansiosa de verte deseo morir

MI AMADO PARA MI
Letra de Santa Teresa y Música de Mª Ostiz Ediciones Paulinas

YA TODA ME ENTREGUÉ Y DÍ Y DE TAL SUERTE HE TROCADO, QUE MI AMADO ES PARA MÍ Y YO SOY PARA MI AMADO, QUE MI AMADO ES PARA MÍ Y YO SOY PARA MI AMADO. Cuando el dulce cazador me tiró y dejóme herida, en los brazos del amor mi alma quedó rendida. Y cobrando nueva vida de tal manera he trocado, QUE MI AMADO ES PARA MÍ Y YO SOY PARA MI AMADO, QUE MI AMADO ES PARA MÍ Y YO SOY PARA MI AMADO. Hiriome con una flecha enherbolada de amor y mi alma quedó hecha una con su creador. Yo ya no quiero otro amor, pues a mi Dios me he entregado QUE MI AMADO ES PARA MÍ Y YO SOY PARA MI AMADO, QUE MI AMADO ES PARA MÍ Y YO SOY PARA MI AMADO.


VIVO SIN VIVIR EN MÍ
Letra de Santa Teresa y Música de María Ostiz. Ediciones Paulinas

VIVO SIN VIVIR EN MÍ Y EN TAN ALTA VIDA ESPERO QUE MUERO PORQUE NO MUERO. Vivo ya fuera de mí después que muero de amor, porque vivo en el Señor que me hizo para sí. Cuando el corazón le di puse en él este letrero: QUE MUERO PORQUE NO MUERO. Aquesta divina prisión del amor en que yo vivo ha hecho a Dios mi cautivo y libre mi corazón. Y causa en mí tal pasión ver a Dios mi prisionero: QUE MUERO PORQUE NO MUERO. ¡Ay, que larga es esta vida que duros estos destierros, esta cárcel y estos hierros en que el alma está metida!. Sólo esperar la salida me causa un dolor tan fiero, QUE MUERO PORQUE NO MUERO. Vida, ¿qué puedo yo darle a mi Dios que vive en mí si no es perderte a ti para mejor a El gozarle?. Quiero muriendo alcanzarle pues a El solo es al que quiero, QUE MUERO PORQUE NO MUERO.


VUESTRA SOY
Letra de Santa Teresa y Música de Ángel Barja Ediciones Paulinas

Vuestra soy, para Vos nací ¿Qué mandáis hacer de mí? Vuestra soy, pues me criasteis, vuestra pues me redimisteis, vuestra pues que me sufristeis, vuestra pues no me perdí. ¿QUÉ MANDAIS HACER DE MÍ? Dadme muerte, dadme vida, dad salud o enfermedad, honra o deshonra me dad, dadme guerra o paz crecida, que a todo digo que sí. ¿QUÉ MANDAIS HACER DE MÍ? ¿QUÉ MANDAIS HACER DE MÍ? Dadme riqueza o pobreza, dadme consuelo o desconsuelo, dadme infierno o dadme cielo, pues del todo me rendí. ¿QUÉ MANDAIS HACER DE MÍ? ¿QUÉ MANDAIS HACER DE MÍ?

A LA GALA, GALA, DE LA RELIGIÓN
Letra de Santa Teresa y Música de Ángel Barja Ediciones Paulinas

PUES QUE NUESTRO ESPOSO NOS QUIERE EN PRISIÓN A LA GALA, GALA DE LA RELIGIÓN. ¡Oh qué ricas bodas ordenó Jesús! Quiérenos a todas y darnos luz. Sigamos la cruz con gran perfección. A LA GALA, GALA DE LA RELIGIÓN. A LA GALA, GALA DE LA RELIGIÓN. Este es el estado de Dios escogido con que del pecado nos ha defendido. Hanos prometido la consolación si nos alegramos en esta prisión. A LA GALA, GALA DE LA RELIGIÓN. A LA GALA, GALA DE LA RELIGIÓN

AMIGOS FUERTE DE DIOS
Letra de Mariano Pásaro y Música de A. Bernardo de Quirós Ediciones Paulinas

Cristo, Cristo amigo y compañero, a solas con tu amistad, se hace corto el sendero largo de la soledad. Amigos fuertes, amigos, el amor que así os consuela, venid a cantar conmigo que el corazón se me vuela. CANTA CONMIGO, HERMANO, CANTA A LA TIERRA, COGIDOS DE LA MANO, NO TE DETENGAS. CANTA CONMIGO, HERMANO, CANTA A LOS AIRES, COGIDOS DE LA MANO, SIGUE ADELANTE. CANTA A LA TIERRA, CANTA A LOS AIRES, NO TE DETENGAS, SIGUE ADELANTE. Cristo, Cristo amigo y compañero, camino, verdad y vida, quiero marchar contigo siempre vivir tu verdad. Las obras son el amigo, las promesas son el viento, el amigo está conmigo las palabras en el viento.


ENSÉÑANOS EL AMOR
Letra de J. L. Martín Descalzo y Música de Francisco Palazón Ediciones Paulinas

ENSÉÑANOS EL AMOR, TERESA, MADRE TERESA. DEVUÉLVENOS LA ALEGRÍA, DESCÚBRENOS LA POBREZA. El hombre se muere de hambre y están repletas sus mesas. Lo que falta es repartir entre todos la pobreza. Cuando el hombre tiene más, menos sabe de alegría. ¿Qué sirve la mesa llena cuándo el alma está vacía?. HOY QUE A NUESTROS CAMINOS Letra de J. L. Martín Descalzo y Música de Francisco Palazón Ediciones Paulinas Hoy que a nuestros caminos regresas otra vez, descúbrenos, Teresa, la raíz de la fe. Descúbrenos, Teresa, la raíz de la fe. Hoy que el mundo se aturde entre cantos y risas, descúbrenos, Teresa, la celeste alegría. Descúbrenos, Teresa, la celeste alegría. Hoy que tantas bellezas nos producen hartura, descúbrenos, Teresa, la mejor hermosura. Descúbrenos, Teresa, la mejor hermosura. Hoy que todos buscamos un imposible amor, descúbrenos, Teresa, los caminos de Dios. Descúbrenos, Teresa. los caminos de Dios.




1961 – “TERESA DE JESÚS” de Juan de Orduña Titulo: Teresa de Jesus Género: Religiosas Dirección: Juan De Orduña Reparto: Aurora Bautista, Eugenia Zuffoli, Roberto Camardiel, José Bodalo, José Moreno, Antonio Duran, Alfredo Mayo Duración: 131 Min. Nacionalidad: USA Sinopsis: Se relata la vida de "TERESA DE JESÚS", pasajes interesantes de su vida, su estancia en el convento de la Encarnación, y finalmente el momento de la fundación de las "CARMELITAS DESCALZAS DE SEVILLA".


1984 – “TERESA DE JESÚS” de Josefina Molina Titulo: Teresa de Jesús (1984) Género: Religiosa Dirección: Josefina Molina Guión: Carmen Martin Gaite Reparto: Concha Velasco Francisco Rabal María Massip Héctor Alterio Duración: 222 minutos Nacionalidad: Española Sinopsis: Con gran rigor histórico, asistimos a la vida de Teresa de Jesús. Monja carmelita, descendiente de judíos conversos, emprendió un movimiento de reforma y de liberación. En sus escritos nos dejó uno de los testimonios más apasionantes de aquél siglo XVI en que se estaban sentando las bases de la modernidad europea. La serie comienza con una Teresa de 23 años.

2003 – “TERESA, TERESA” de Rafael Gordon Titulo: TERESA, TERESA Género: Histórica Dirección: Rafael Gordon Guión: Rafael Gordon Reparto: Isabel Ordaz (Teresa de Ávila), Assumpta Serna (Presentadora), Amparo Valle (Maquilladora), Ana José Bóveda (Azafata), Bárbara Elorrieta (Adolescente). Duración: 97 min. Nacionalidad: Española Sinopsis: Cinco siglos separan y acercan en un contraste acentuado de ideas y sentimientos, a dos mujeres, a dos conceptos existenciales diversos, pero en el fondo no opuestos. De una par-te, el mundo poético místico y desgarradora-mente humano de Santa Teresa de Jesús (Isabel Ordaz). Teresa es la razón y el pensamiento lúcido en un mundo atemporal. De otra parte, una presentadora "estrella de la televisión" que ejemplariza la modernidad y la adopción de la fisicalidad, como elemento esencial de la existencia. La presentadora (Assumpta Serna), de asumida sensualidad, invita a su programa de televisión a Teresa de Jesús, utilizando la realidad virtual para corporizar a la Santa. Es sólo el comienzo del encuentro y desencuentro de dos mujeres que dialo-gan sobre lo divino y lo humano desde la perspectiva de nuestros días. La dignidad interior de Teresa, verdadera científica del alma, contra la vehemencia física de la presentadora en debate abierto. Se establece una lucha apasionante entre materialismo y la dignidad de la persona.

2007 – “TERESA: EL CUERPO DE CRISTO” DE Ray Loriga Titulo: TERESA: EL CUERPO DE CRISTO Género: Drama Dirección: Ray Loriga Guión: Ray Loriga Reparto: Paz Vega (Santa Teresa de Jesús), Leonor Watling (doña Guiomar de Ulloa), Geraldine Chaplin (priora del convento), José Luis Gómez (fray Pedro de Alcántara), Eusebio Poncela (Gaspar Daza), Álvaro de Luna (padre de Santa Teresa), Paula Errando (Juana), Ángel de Andrés (obispo de Toledo), Amparo Valle (Mari Briceño), Javier Mejía (Francisco de Borja) Producción: Andrés Vicente Gómez Duración: 97 min Países: España, Reino Unido y Francia Música: Ángel Illarramendi Año: 2007 Fotografía: José Luis Alcaine Montaje: Pablo Blanco Dirección artística: Rafael Palmero Vestuario: Eiko Ishioka Comentario: UNA TERESA “DESTERESADA” De Joaquín L. Ortega (Publicado en “ECCLESIA” el 7 de abril de 2007) Las Carmelitas Descalzas de Sevilla, allí llamadas «Las Teresas», conservan el retrato que fray Juan de ¡a Miseria hizo a Santa Teresa cuando andaba ella en la fundación de aquel convento. Cuentan las historias que la madre Teresa (que se había resistido a posar y que, al fin, lo hizo por obediencia al padre Jerónimo Gracián) emitió sobre el retrato un juicio entre severo y jocoso. «Que Dios os perdone, fray Juan, que me habéis pintado fea y legañosa», parece que fueron sus palabras. Al salir de la película de Ray Loriga —Teresa, el cuerpo de Cristo— me pre­guntaba yo cuál podría ser la opinión de aquella gran mujer sobre este nuevo retrato que le han hecho a primeros del siglo XXI. La madre Teresa era tan espontánea como juiciosa. ¿Qué diría, hablando en verdad, de esta nueva película hecha ahora a costa de su genio y figura? Ray Loriga no ha hecho una obra ni fácil ni insignificante. Cabe reconocerle unas cuantas cosas. Por ejemplo, el halo de novedad que ha querido dar a su trabajo, no pocos hallazgos plásticos en la ambientación de las escenas, el ritmo bien acompasado de la pelícu­la y esa elegancia estética de signo barroco. Incluso es de ponderar que haya cuidado el contexto cultural de los tiempos de Teresa: la peligrosa pasión por los libros piadosos, el ajetreo de los «alumbrados», las controversias doctrinales del momento y, al fondo, la hosca y omnipresente sombra de la lnquisición, aunque en este caso muy desorbitada. Aun así tengo la impresión de que Ray Loriga en su película ha cogido el rábano por la hojas. Ha cuidado mu­cho las formalidades y los contextos pero no tanto la fidelidad histórica y la figura real de Teresa de Jesús, tan estudiada y tan conocida y, además, tan primorosamente narrada por ella mis­ma en su libro de Las fundaciones, una de las obras más apreciadas de la lengua castellana. Diríase que a Ray Loriga le ha interesado más una cierta es­tética que la certeza histórica. Hay demasiadas arbitrariedades y despropósitos en su trabajo. Diríase también que el autor ha optado por una interpretación harto patológica de una mujer en cuya vida campean la serenidad y la sensatez que rezuman sus versos «nada te turbe, nada te espante». El resultado de esas licencias que se ha tomado el director es que le ha salido una Teresa «desteresada» y difícilmente creíble. Está claro que Teresa de Jesús per­tenece al patrimonio cultural y espiritual de la humanidad y que cualquiera tiene derecho a poner la mano en su obra y en su figura. Pero no es una cuestión de derechos sino de acierto y de resultados. Que la operación salga bien o mal es el tributo que los grandes tienen que pagar por su grandeza. En este caso la obra resultante parece encuadrarse en esa corriente literaria, tan de moda, de escribir seudohistorias «sagradas» de escasa credibilidad histórica pero de alta morbosidad narrativa. De hecho, los ingredientes imprescindibles de esa receta están to­dos presentes en esta película ya desde el propio título y desde el mismo cartel anunciador: la sacralidad desnortada, la ambigüedad conceptual, la truculencia gratuita, el erotismo sacrílego y el feminismo trepidante. Todo el recetario está presente en esta aproximación a una parte de la vida de Teresa de Jesús ya que la película narra, a su manera, sólo los años que van desde el ingreso de Teresa en La Encarnación hasta su salida de allí convertida ya en fundadora y reformadora. Así las cosas, ¿cuál sería el núcleo o la tesis de esta peregrina interpretación teresiana? Quizá podría sustanciarse así: esta es la historia de una brava mujer que supo romper el cerco que la rodeaba y fue capaz de salirse con la suya. Tesis que no carece de razón pero que priva a Teresa de su originalidad y hasta de su exclusividad intransferibles. Casi todos los hombres y las mujeres que se han salido con la suya —y son legión— lo han logrado a costa de esfuerzo y de tesón. Esa fue la historia lo mismo de Teresa de Jesús que de Miguel de Cervantes o de Santiago Ramón y Cajal. Esa es la plantilla de cualquier vida grande y difícil pero no la aventura humana y espiritual de Teresa de Jesús que, así, resulta un tanto «desteresada». Si fuera posible preguntarle hoy a la madre Teresa qué le parece este su nuevo retrato, quizá no respondiera con el desparpajo con que lo hizo ante el cuadro de fray Juan de la Miseria. Pero no me extrañaría que, no recono­ciéndose en esta película, le preguntara a Ray Loriga: ¿a quién ha pintado Vuesa Merced en lugar de a mí? Por supuesto que Ray Loriga no ha sacado a su Teresa ni fea ni legañosa. La lozanía rozagante de Paz Vega lo hacía imposible. Aun así tengo para mí que esta Teresa, un tanto sofisticada, no durará tanto en la memoria de los espectadores como la Teresa que fue Concha Velasco en aquella serie televisiva de hace ya tantos años