ROSA

ROSA

sábado, 5 de marzo de 2011

TESTIMONIOS REALES QUE NOS INVITAN A LA CONVERSION

De millonario, drogadicto y suicida, a sacerdote, tras experimentar la misericordia de Dios También fue un vagabundo sin techo donde dormir, deambulando por las calles de la ciudad de Los Ángeles durante meses. Se trata de uno de los mejores predicadores que hay en la actualidad en los Estados Unidos. Tiene una historia peculiar y muy interesante. Antes de ser sacerdote, el padre John Corapi sirvió como "Boina Verde" (Green Beret) en las Fuerzas Especiales de su país. Posteriormente llegó a ser un vendedor inmobiliario de éxito con yate, Ferrari y hasta casa a las orillas del mar. Metido en ese papel de multimillonario sin complejos enseguida se aficionó a la cocaína y por causa de su adicción a las drogas, en poco tiempo, lo perdió prácticamente todo. Llegó a vivir sin nada durante meses deambulando por las calles de Los Angeles. Un buen día decide volver a casa de su madre, una buena anciana católica italiana, y allí, mientras pensaba seriamente en la posibilidad de suicidarse, se produce su profunda conversión.
Después decide estudiar Teología en América y doctorarse en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra en España. En 1991 es ordenado sacerdote en Roma por Juan Pablo II a los 44 años de edad.
En la actualidad es miembro de la Sociedad de Nuestra Señora de la Santísima Trinidad. Predica en múltiples misiones, retiros, conferencias y medios de comunicación de todo el país.
En el vídeo que está arrasando en You Tube "El nombre de Dios es misericordia", el Padre Corapi cuenta con un estilo muy americano su radical conversión y el gozo de perdonar y saberse perdonado.


Padre Ivan Hoy, estoy contento porque puedo testimoniar a todos ustedes la “resurrección” de mi vida. A veces, cuando se habla de Jesús vivo, Jesús que se puede tocar con las manos, que cambia nuestras vidas, nuestros corazones parece todo muy lejano, en las nubes, pero yo puedo testimoniar que he experimentado todo esto y que también vi que lo experimentaban en su vida muchos, muchos chicos. Viví por mucho tiempo, cerca de diez años, prisionero de la droga, en la soledad, en la marginación, inmerso en el mal. Comencé a consumir marihuana cuando tenía sólo quince años. Todo comenzó con mi rebelión contra todo y contra todos, la música que escuchaba me empujaba hacia una libertad equivocada, comencé con un porro cada tanto, después pasé a la heroína, ¡finalmente a la aguja! Cuando terminé la escuela superior no pude estudiar en Varazdin, Croacia, entonces fui a Alemania sin un objetivo muy concreto. Vivía en Francfort donde trabajaba como albañil, pero estaba insatisfecho, quería más, deseaba ser alguien, tener mucho dinero. Comencé a vender heroína. Los billetes llenaban mis bolsillos, vivía una vida de clase, tenía todo: auto, novia, buenos momentos –el clásico sueño americano. Entre tanto, la heroína se apoderaba de mí cada vez más y me empujaba más abajo, hacia el abismo. Por dinero hacía de todo, robaba, mentía, engañaba. En aquél último año transcurrido en Alemania, vivía literalmente en la calle, dormía en las estaciones de trenes, me escapaba de la policía, que ya me estaba buscando. Hambriento como estaba entraba en los negocios, agarraba pan y salame y mientras me escapaba comía. Decirles que ningún cajero me frenaba es suficiente para hacerles entender mi aspecto . Tenía sólo 25 años, pero estaba tan cansado de la vida, de mi vida, que sólo deseaba morir. En 1994 escapé de Alemania, volví a Croacia, en estas condiciones me encontraron mis padres. Mis hermanos en seguida me ayudaron a entrar en Comunidad, primero en Ugljane cerca de Sinji, y después en Medjugorje. Yo, cansado de todo y deseoso sólo de descansar un poco, entré, con hermosos proyectos de cuándo salir. No me olvidaré nunca el día en el que, por primera vez, me encontré con Madre Elvira: tenía tres meses en Comunidad y estaba en Medjugorje. Nos hablaba a los chicos en la Capilla, de pronto nos hizo esta pregunta: “¿Quién de ustedes quiere ser un buen chico?” Todos alrededor mío levantaron la mano con alegría en sus ojos, en sus caras. Yo en cambio, estaba triste, enojado, tenía ya mis proyectos en la cabeza que no tenían nada que ver con ser bueno. Aquella noche sin embargo no pude dormir, sentía un gran peso dentro mío, recuerdo haber llorado escondido en el baño y a la mañana, cuando rezábamos el rosario, me di cuenta de que yo también quería ser bueno. El Espíritu del Señor había tocado mi corazón en profundidad, gracias a esas simples palabras pronunciadas por Madre Elvira. Al comienzo del camino comunitario sufrí mucho por mi orgullo, no quería aceptar que era un fracaso. Una noche, en la fraternidad de Ugljane, después de haber dicho un montón de mentiras sobre mi vida pasada para aparentar ser distinto de lo que era realmente, con sufrimiento me di cuenta cuánto mal me había entrado en la sangre, viviendo tantos años en el mundo de la droga.
¡Había llegado al punto que no sabía ni siquiera cuándo decía la verdad y cuándo mentía! Por primera vez en mi vida, y me costó mucho, dejé de lado el orgullo, pedí perdón a los hermanos y en seguida después experimenté una gran alegría por haberme liberado del mal. Los demás no me juzgaron, al contrario, me quisieron todavía más; sentí “hambre” de estos momentos de liberación y de sanación, y comencé a levantarme a la noche para rezar, para pedirle a Jesús la fuerza para vencer mis miedos, y sobre todo que me diera el coraje de compartir con los demás mi pobreza, mis estados de ánimo y mis sentimientos. Allí, delante de Jesús Eucaristía, la verdad comenzó a hacerse un camino dentro de mí: el deseo profundo de ser distinto, de ser amigo de Jesús. Hoy he descubierto cuán grande y bello es el don de una amistad verdadera, bella, pura, transparente; luché para llegar a aceptar a los hermanos así como eran, con sus defectos, recibirlos en la paz y perdonarlos. Cada noche pedía y pido a Jesús que me enseñe a amar como Él ama. Pasé muchos años en la Comunidad de Livorno, en la Toscana, allí, en aquella casa, tuve oportunidad de encontrar muchas veces a Jesús y de profundizar en el conocimiento de mí mismo. En ese período, sin embargo, sufrí mucho: mis hermanos, primos, amigos, estaban en guerra, me sentía culpable por todo lo que le había hecho a mi familia, por todos los sufrimientos, por el hecho de que yo estaba en Comunidad y ellos en guerra. Por otro lado mi mamá, en ese período, se enfermó y me pidió que regrese a casa. Fue una elección muy difícil, sabía por lo que estaba pasando mi mamá, pero al mismo tiempo sabía que para mí salir de la Comunidad hubiese sido un riesgo, era demasiado pronto y hubiese sido un peso grande para los míos. Recé noches enteras, pedía al Señor que haga entender a mi madre que yo no era sólo suyo, sino también de los chicos con los que vivía. El Señor hizo el milagro, mi madre comprendió , hoy ella y toda mi familia están muy contentos de mi elección. Pasados cuatro años de Comunidad, llegó el momento de decidir qué hacer de mi vida. Me sentía cada vez más enamorado de Dios, de la vida, de la Comunidad, de los chicos con los que compartía mis jornadas. Al principio, pensaba estudiar psicología, pero mientras más me acercaba a estos estudios, más aumentaban mis miedos, tenía necesidad de ir al fundamento, a la esencia de la vida. Decidí, entonces, estudiar teología, todos mis miedos desaparecieron, me sentía agradecido hacia la Comunidad, hacia Dios por todas las veces que me vino al encuentro, por haberme arrancado de la muerte y haberme resucitado, por haberme limpiado, vestido, por haberme hecho lucir el vestido de fiesta.Cuanto más avanzaba en los estudios, mi “llamada” se hacía más clara, fuerte, se enraizaba dentro de mí: ¡quería ser sacerdote! Deseaba donar mi vida al Señor, servir a la Iglesia dentro de la Comunidad Cenacolo, ayudar a los chicos. El 17 de julio de 2004 fui ordenado sacerdote


me llamo Juan y soy español. Mi infancia estuvo marcada por un papá muy exigente, que pretendía mucho de sus hijos. Cuando murió, yo tenía quince años y estaba tan enojado con él y tan herido ¡que casi estaba contento! Hoy lo lamento porque no supe apreciar su amor. Ahora he comprendido que ése era su modo de quererme: insistir en decirme que tenía que estudiar para ser “alguien” en la vida, pero yo desgraciadamente no logré entenderlo ni agradecerlo. Todavía no lo he perdonado plenamente, pero tengo voluntad, sé que me quiso y que se esforzó mucho por la familia, y él también tenía sus dificultades. Reconozco que gran parte de mis problemas comenzaron allí: trataba de ir bien en la escuela sólo para que mi padre estuviera contento al final del trimestre, de lo contrario se enojaba mucho .Recuerdo todavía cuando llegaba a casa con la libreta escolar, ya sabiendo que mi padre se enojaría porque yo era un desastre. Siempre le tuve tanto miedo que nunca me abrí al diálogo, nunca le pedí ayuda, y así viví toda mi infancia en un silencio grande y triste. Nuestra familia está compuesta por cinco hermanos y una hermana: uno de ellos, Carlos, siempre estuvo cerca mío después de la muerte de mi padre, tratando de preocuparse por mí. Desgraciadamente él ya estaba por el mal camino y yo lo seguí. Gracias a Dios un día entró en el Cenacolo y se puso a rezar por mí, también rezaban muchos amigos, hizo muchos ayunos y sacrificios durante meses, sin que yo sepa. Luego un día vino a buscarme a Madrid, a mi casa, para sacarme afuera de las tinieblas y llevarme de nuevo a la luz. Después del último accidente automovilístico que había tenido, no lograba aceptar que había perdido una mano, que se me había derrumbado el mito del “chico lindo”, fuerte e inteligente, no me sentía más “nadie” y toqué fondo. Mi hermano me alcanzó la mano de la Comunidad pero en ese momento no quería ni escuchar hablar del tema. Hoy todavía no me explico cómo entré en Comunidad: no quería vivir con drogadictos. No me aceptaba a mí mismo. . . ¡ni qué pensar a los demás! Pero se dio el milagro: entré en la casa donde estaba mi hermano y me dí cuenta que esos chicos no eran los drogadictos “duros” y malos que me imaginaba, con los que pensaba que debía luchar como lo hacía en la calle; me encontré en cambio con jóvenes llenos de ganas de vivir y deseosos de ayudarme, y así me dejé envolver por su bien. También con esfuerzo probé ponerme de rodillas.Mi hermano me decía: “Ve delante de la Eucaristía y habla con Jesús aunque no creas”; yo respondía: “Pero si no creo, ¿cómo hago para hablar con Él?”. En esos días estaba comenzando la cuaresma y con otros chicos me puse el propósito de levantarme a las dos de la madrugada para rezar. Allí encontré algo que me “impulsaba”, que me sostenía: no me sentía más solo, había Alguien junto a mí que me ayudaba cada día. Después de cinco meses de Comunidad me fijé en el sol, en los pajaritos, en la primavera que llegaba y me dije: “¿Pero te das cuenta cómo ya no veías nada de la belleza de la vida?”. Me sentía amado, había siempre alguien que me preguntaba: “¿Cómo estás?”, y comencé también yo a querer a los demás, a construir buenas amistades en la verdad y en la confianza, a entregarme a los chicos jóvenes que entraron después que yo, transmitiéndoles lo que me había hecho bien.Al principio era muy orgulloso: si transportábamos troncos, el más grande lo quería llevar siempre yo, y con un sólo brazo, quería demostrarles a los demás que yo era el más fuerte. Me dí cuenta que mi dificultad era aceptarme a mí mismo, quererme por lo que soy, aceptar mi vida así como era. Tuve que aprender a pedir ayuda, a decir: “Por favor, ¿me das una mano para atarme los zapatos? ¿Me ayudas a llevar este tronco?”, ésta fue para mí la batalla y la victoria más grande. Después de un tiempo fui a casa por la prótesis y pensé en mi otro hermano que vivía en París, también él desesperado y necesitado de ayuda. Fui a verlo y le dije: “Pudo nuestro hermano Carlos, estoy pudiendo yo, ¡tú también puedes!”. Pero él se justificaba diciendo que no podía entrar en Comunidad por el trabajo y el hijo. Yo insistía diciéndole: “Ven, prueba y después verás. El trabajo no es más importante que la vida y tu hijo necesita un padre que esté bien, no un borracho. ¡Hace muchos años que bebes y ni siquiera te das cuenta!”.Volví a la Fraternidad de Lourdes y comencé a rezar por él, y lo más lindo fue que el responsable de la casa me dijo: “Me uno a tí para ayunar y hacer adoración”.Durante tres años perseveré en la oración y esto me hizo mucho bien antes que nada a mí, me reforzó el carácter y reconstruyó mi fuerza de voluntad en el bien. Y cuando un día me llamó el responsable diciéndome que mi hermano estaba llegando no podía creerlo, ¡estaba “sacado” de la alegría! Hoy continúo rezando por muchos chicos que en España tienen problemas. Allí todavía no está el Cenacolo, así que aprovecho para pedirles una oración por España, para que si Dios quiere podamos abrir pronto una casa también allí para dar esperanza a muchos jóvenes perdidos. ¡Gracias
Soy Valentina, tengo veinticinco años y hace algunos años que formo parte de la gran familia del Cenacolo, en la que reencontré mi vida. Era una niñita a la que no le faltaba nada, nacida en una familia próspera y con valores sanos. Me cuidaban más mis abuelos que mis padres porque trabajaban, pero hasta hoy creo que eso no me causó ningún problema. Hasta los doce años iba a la iglesia y al oratorio. Pero al crecer fui a estudiar la escuela superior en una ciudad más grande, conocí gente nueva y mi vida tomo un camino equivocado. Había decidido estudiar en la escuela de hotelería, conciente de que era un gran sacrificio pero sentía la pasión, justo ahí empezó la caída. Tenía mucho miedo de ser juzgada, aplastada, dejada de lado por los otros: primero el cigarrillo, luego los porros, dejar de ir a Misa y al oratorio los domingos…
Temor a no ser aceptada:También cambiaron las amistades, y por el temor a no ser aceptada me comportaba como ellos para sentirme fuerte, grande, para ser “alguien”. Mientras estudiaba, en la época de vacaciones trabajaba en algún restaurante, probando lo que creía que era la libertad, sin padres que me controlen, con dinero en el bolsillo, iba a bailar y probé el alcohol, el éxtasis, pastillas y cocaína… Esos años también caí en los problemas de alimentación, era anoréxica pero no lo podía aceptar.
Soluciones que no resultaron:Probé con psicólogos pero no me sirvieron. Tenía un joven con el que estaba muy ligada, pero también entre nosotros había entrado el mal: muchas veces arriesgamos la vida drogándonos juntos. Nos hacíamos el mal recíprocamente, hasta en lo físico, encontrándonos en situaciones cada vez más extrañas y peligrosas. A veces parecía que las cosas mejoraban un poco, pero luego todo se derrumbaba. Esclava de mi novio:A pesar de que el trabajo me gustaba mucho, los horarios me llevaban a la vida nocturna, a excederme cada vez más, así ya no alcanzaba el sueldo para los dos, entonces empezamos a robar. Estaba tan ligada a esta relación que me parecía tenía que vivir para él, así que un buen día dejé todo y me fui a vivir con él. Necesidad de la droga:Fue ahí cuando me di cuenta de que sin la droga no alcanzaba ni a saludarlo, ni a estar cerca, mientras todo se complicaba cada vez más. Permanecí en esa casa no más de un mes, luego de que les pedí ayuda a mis padres que, como siempre estaban dispuestos a recibirme y a ayudarme. Pero a pesar de todos los esfuerzos y las ayudas, especialmente de mi mamá, no escuchaba lo que me decían y lo rechazaba: no había diálogo. Comunidad del Cenáculo:Hasta que llegó el día, todavía no sé cómo, en que me encontré haciendo los “coloquios” en Torino, para entrar en la Comunidad. Luego de hablar con esas chicas, recuerdo sus sonrisas, su atención, su acogida, más que sus palabras, en el viaje de regreso le dije la verdad a mi mamá, que ya sabía todo. Durante las jornadas de prueba quería comportarme bien, escuchar lo que me decían, pero cuando regresaba a casa, todas las veces sólo era capaz de discutir con mi madre. Sentía que no podía esperar más, que había llegado la hora, que tenía que darle un giro a mi vida.Dios al encuentro:Hoy me doy cuenta de que Jesús ya me tenía de la mano para darme fuerza especialmente los últimos días antes de entrar: justo en ese momento volví a ver a mi chico, pero gracias a Dios tuve el coraje de dejar todo y comenzar este camino nuevo.
Los primeros seis meses fueron duros: no le encontraba sentido a lo que hacía, no me interesaba, no entendía por qué yo tenía que cambiar cuando tantos jóvenes “amigos” seguían con su vida de siempre.
Encontrar a Jesús en lo cotidiano:Hoy le agradezco a la Virgen porque en ese período me quiso en Lourdes, llevándome junto a las hermanas que con su amor, su amistad y su ayuda fraterna, me hicieron encontrar a Jesús en los gestos de la vida cotidiana y en sus rostros. También con la oración di varios pasos: al principio todavía era egoísta, superficial, luego comprendí, abriendo el corazón cada vez un poco más, que la oración es mi vida; cada cosa hecha, dicha, pensada y vivida.Agradecimiento a Dios:Agradezco a Dios porque hoy reencontré mi vida, la verdadera, y porque descubrí en mí dones y deseos luminosos que ni pensaba tener. Gracias, porque hoy puedo darme, sufrir, alegrarme, luchar para ser una buena amiga, porque descubrí el gran valor de la amistad construida sobre la verdad, que muchas veces hace sufrir pero que ya es amor, es el único verdadero amor. María, siempre allí. Gracias María , porque me hiciste redescubrir la belleza de ser mujer y de amar, gracias porque perdoné las heridas vividas con mi familia, gracias por todos los buenos deseos que pones en mi corazón.Estoy feliz de formar parte de la “familia” del Cenacolo, bajo la mirada de Dios, que seguro preparó algo grande y bello para mí y que descubro cada día en la belleza siempre nueva que vivo con el asombro de un niño».

Tengo veintiséis años, me llamo Pamela y soy de Sicilia. Aunque soy de una familia cristiana por tradición, antes de la Comunidad era atea, no creía en nada, sólo en mis fuerzas humanas. Soy la mayor de cuatro hermanas y desde pequeña era introvertida y tímida. Vivía con una mamá muy aprensiva y un padre poco presente. Los dos trabajaban para que no nos faltara nada. Gracias a Dios estaba mi abuela, los recuerdos más lindos de mi infancia están relacionados con ella, cuando pasábamos el verano en su casa, estaba siempre atenta a nuestros requerimientos y fue la primera que me habló de Jesús. Problemas en casa:Con los años el clima en mi casa se hizo pesado por los problemas económicos y las discusiones entre mis padres; dentro de mí crecía el sentimiento de culpa y la ansiedad: me sentía responsable de todo lo que pasaba entre ellos. En la escuela vivía un sentimiento de inferioridad al comparar mi familia con la de mis compañeros, vivía la rabia de la humillación y llamaba la atención para que me acepten.Me sedujeron las "luces" del mundo:No estaba preparada para enfrentar la vida y era muy ingenua; en mi casa había muchos tabúes, no se dialogaba y todo se escondía tras las cosas materiales hasta el día en que sentí curiosidad por el impacto del exterior: me atrajeron y me sedujeron todas las “luces” del mundo. Cuando tenía catorce años mis padres se separaron y eso fue “la gota que rebalsó el vaso” y entré en la aventura de las tinieblas. Dentro de mí se desencadenó una fuerte rebelión que enmascaraba con la apariencia, tapaba el sufrimiento de haber perdido a mi familia, drogándome, fumando marihuana y cayendo en la dependencia del alcohol y la cocaína. Me sentía triste y vacía. La vida sin mi padre en casa, me parecía terminada. Estaba muy pegada a él y el abandono me hizo rechazarme a mí misma, tanto que me sentía incapaz en todo.Máscaras de los material: Delante de mis amigos estaba llena de “máscaras”: ropa, dinero . . . todo, para sentirme aceptada, amada y querida. Estaba convencida de que el amor se podía comprar, y este mundo de ilusiones, de sueños de fuga de la realidad me llevaron poco a poco a la muerte. También me hacían sufrir los problemas de desocupación y de la mafia de mi país, lo que causaba depresión en mucha gente que yo quería, así empecé a odiar a Sicilia. Quería borrar mis orígenes y aproveché la relación con un chico para irme a Inglaterra. ¡Una vez más llena de ilusiones, falsa y drogadicta en la manera de pensar tuve el coraje de sentirme bien!El túnel de la heroína: En Inglaterra caí en el túnel de la heroína que me llevó derecho al infierno. Hoy estoy segura de que alguien rezó por mí, porque toqué fondo y la desesperación me llevo a pedir ayuda.Así entré en la Comunidad. Aunque era tan falsa que pensaba que lo hacía para ayudar a mi novio a dejar la droga. Pero en la Comunidad todo lo que era oscuridad comenzó a tomar color. Conocí la verdad ¡no sabía lo que era hasta que me la dijeron y todas mis máscaras e ilusiones cayeron! Encuentro con Dios también fue el camino para el encuentro con Dios, con Jesús Eucaristía, arrodillándome en silencio frente al Santísimo Sacramento. Jesús me llevó a perdonar mi pasado, a confiar en los otros y aceptarme como soy; a superar el miedo, a luchar redescubriendo los valores de la vida, como la amistad, sentir a alguien cerca que te da coraje, que te perdona, que respeta tus tiempos, que te da fuerza y esperanza. .Agradecida a Dios y a la Virgen María Estoy muy agradecida a Dios y a María; hace más de dos años que estoy en la casa de Lourdes, y siento que la Virgen me acerca a Jesús, especialmente en las tribulaciones, para redescubrir mi femineidad y mi maternidad, como mujer capaz de dar la vida.No quiero más pensar solo en mí. Quiero entregarme a quien me necesite sin ponerme límites porque descubrí que la vida tiene un valor inmenso. Deseo servir a quien sufre más que yo. Es lo que necesita mi corazón para sanar: las pequeñas elecciones y los pequeños “sí” concretos de cada día».

Sharon Lee Giganti dejó su carrera en Hollywood cuando comenzaba a tener mayor éxito, para dedicarse a lo que creyó ser su gran misión: difundir los principios de la Nueva Era. La desilusión no tardó en llegar. Estas falsas enseñanzas destrozaron la vida de muchas personas a su alrededor –incluido su propio hermano–. Después de su conversión, se dedicó a comunicar sin cansancio las grandes trampas que esconden las enseñanzas de El Secreto, Un Curso de Milagros y la ley de la atracción. ¿Qué la impulsó hacia la Nueva Era?Estaba desesperada. Llevaba muchos años sufriendo al ver a mis seres queridos autodestruirse con las drogas y el alcohol, sin poder hacer nada. Buscaba una manera de acabar con todo ese dolor que había a mi alrededor, y encontrar felicidad y paz para mí. ¿Era infeliz a pesar del éxito que comenzaba a tener en Hollywood? Sí, como actriz estaba cansada de la frustración de trabajar tan duro, durante tantos años, y no lograr ser la gran actriz que me creía capaz de ser. Había alcanzado éxito en la TV y en algunas películas, pero tenía la sensación de no poder controlar el resultado de lo que hacía. Imagínese la emoción que me produjo escuchar que había técnicas que podía aprender para crear mi propia realidad con el pensamiento: “Puedes cambiar cualquier circunstancia, curar cualquier enfermedad, y producir resultados con sólo visualizar tus deseos”.¿Quién le enseñó esas técnicas?Un amigo mío en Hollywood me habló de la ley de la atracción a través del libro La ciencia de la mente, de Ernest Holmes, y de unas grabaciones de la médium Esther Hicks, que canalizaba un espíritu llamado Abraham. Abraham enseñaba la idea ocultista de que “todo es energía”: “Tus pensamientos y sentimientos son formas de ‘vibración de la energía’ que atraen lo que estás pensando y sintiendo. Si piensas en positivo y te sientes libre de preocupaciones, atraerás cosas buenas”. Creí que Abraham era un espíritu bueno y que con esta nueva comprensión de las “leyes universales” podría ayudar a mucha gente. Se dedicó entonces a difundir este gran “descubrimiento”... Así es. Abandoné mi carrera de actriz y me convertí en embajadora de Abraham. Durante 10 años estuve enseñando la ley de la atracción, incluyendo los principios de Un curso de milagros.¿Qué es Un curso de milagros?Es un libro que fue escrito por un espíritu que decía ser Jesús, a través de una médium. Su enseñanza está en contradicción con la Sagrada Escritura, la Tradición y la doctrina católica, pues afirma que Jesús no era Dios, que el demonio no existe, que el pecado original nunca ocurrió, y que los apóstoles no supieron interpretar el mensaje de Jesús y nos enseñaron errores. Estos principios falsos muestran claramente que el espíritu que los escribió, aunque afirmara ser Jesús, es una falsificación de Cristo. Ningún espíritu que contradiga la Palabra de Dios puede ser de Dios.¿Cómo descubrió ese engaño? Me enfrenté a terribles tragedias por predicar estas filosofías falsas. Primero, mi alumna Jane. La noche antes de suicidarse, vino a mi casa con las preguntas sobre el suicidio que solía hacerme. Se las contesté de nuevo con las enseñanzas de la Nueva Era, especialmente las de Abraham y Un Curso de Milagros: “El suicidio es malo sólo si piensas que está mal, pues hemos sido condicionados socialmente para creer que está mal”. Y le dije, citando a Abraham: “Tú eres libre de elegir cualquier cosa que desees atraer a tu vida, incluso la muerte”. A la mañana siguiente, ella se fue a un hotel y se envenenó. Me gustaría decir que su muerte me despertó, pero estas filosofías me habían oscurecido completamente la visión del mundo.Entonces, ¿qué la despertó?Mi hermano era drogadicto y alcohólico; sufría crisis de ansiedad y depresión. A quienes intentaban ayudarlo, yo les decía que dejaran de temer por su bienestar, pues así continuaban atrayendo esa situación a su vida. La mejor manera de ayudarlo era “visualizarlo” en una situación de perfecta salud, que luego comenzaría a “manifestarse”. Y así lo hicieron. Y yo también. Pero no recibimos el “milagro” prometido. Mi hermano terminó por matar a mi sobrino de cuatro meses y hoy en día cumple cadena perpetua.Y usted pagó un precio muy alto...Las tragedias me fueron mostrando que las enseñanzas de la Nueva Era no producen la paz y el bienestar que tanto pregonan. En cambio sí provocan muchos corazones rotos y vidas destruidas.¿Eso la llevó a buscar la verdad en la doctrina católica? Todavía estaba inmersa en esas enseñanzas, cuando comencé a leer la Biblia. También tuve un encuentro personal con Jesús y luego supe que mucha gente rezó por mí.Cuéntenos ese encuentro con Cristo Cuando estaba a punto de invocar más espíritus, en un intento desesperado por encontrar ayuda, Jesús me sacó. Se me mostró como “el Camino, la Verdad y la Vida” que yo había estado buscando.Un Cristo muy diferente al que le había enseñado la Nueva Era...No era la “Conciencia Crística” o “la Energía Pura” de la Nueva Era. Jesús es una persona real que me decía: “Soy la respuesta que estás esperando y estoy aquí, como siempre... ¡esperándote!”. Nunca me había sentido tan amada. Créame. Los que piensan que “el Cristo” es sólo un modo de pensar o una “conciencia”, se pierden todo, porque una “conciencia” no te puede amar como Jesús nos ama.¿Qué pretende realmente la espiritualidad de la Nueva Era?La mayoría –me ocurrió a mí también– cree que ha descubierto una “nueva ciencia”, una “sabiduría perdida” o una “perspectiva más elevada de la esfera espiritual”, y quieren compartirla con otros para curar sus males mentales, psíquicos, emocionales y espirituales. Pero gran cantidad de la información de la Nueva Era proviene de espíritus que han sido escuchados a través de médiums. Son espíritus demoníacos que sirven a Satanás, y quieren robarle almas a Dios. Buscan expresamente hacernos daño.Pero nadie quiere, deliberadamente, hacerse daño a sí mismo...Desafortunadamente, la información está muy bien disfrazada en forma de buenos consejos, ayuda, amor... Ellos transmiten información falsa a todos los que quieran escucharla en forma de ideologías que contienen supuestos “principios universales”. Hacen que la persona moralmente neutral se desoriente.  ¿Por qué no puede un católico creer en la ley de la atracción? Estas supuestas “técnicas” no son más que formas modernas de la antigua magia, hechicería y espiritismo. Van en contra de la fe católica. En el documento vaticano Jesucristo portador del agua de la vida se afirma “la convicción generalizada en la Nueva Era de que cada uno crea su propia realidad es atractiva pero ilusoria”. No es verdad que podamos controlar lo que nos sucede a través de nuestros pensamientos y sentimientos.
¿Es posible tomar lo bueno de estas técnicas y dejar de lado el resto?Conozco bien ese peligro y no vale la pena asumir ese riesgo. Sería como tomarse un batido de chocolate envenenado porque contiene un poco de calcio. De nuevo, el documento vaticano Jesucristo portador del agua de la vida dice claramente que no es posible aislar algunos elementos de la religiosidad de la Nueva Era como aceptables y rechazar otros. ¡La Iglesia ha hablado claro! Prestémosle atención a sus consejos por nuestro propio bien. Sharon Lee Giganti (www.NewAgeDeception.com) es catequista acreditada e invitada habitual del programa de Patrick Coffin “The New Age Deception” en Catholic Answers Live Radio (http://www.catholic.com/).

Me llamo Nora, tengo veintiocho años y soy de Viena, Austria. Entré en la Comunidad por diversos motivos que me llevaban a no amarme ni aceptarme. Al comenzar mi adolescencia sentía un profundo vacío dentro de mí que se manifestaba en la anorexia. En poco tiempo me aislé de todo y de todos., no quería que me molesten, vivía en mi mundo, me pesaba ser prisionera de mi propio cuerpo. Me trataba a mí misma con dureza, pero en la relación con los demás me sentía frágil e insegura, pensaba que no era inteligente, bella o fuerte como mis coetáneos.Me alejé mucho de mi familia y fue cada vez más difícil socializar. En esa época comencé a beber y todo se empeoró con el divorcio de mis padres, cuando yo tenía dieciocho años. Quería parecer dura, no quería sentir el dolor, las inseguridades, el miedo y todo el sentimiento de culpa. Comencé a tomar fármacos antidepresivos, calmantes, y caí en la oscuridad de las tinieblas. Gracias a Dios, mi padre y su compañera me vieron, me llevaron a su casa por un año y me ayudaron mucho.
Al principio mi padre trató de ayudarme de distintas maneras, y aunque yo lo rechazaba, él siguió cerca. Cuando me propuso la Comunidad Cenacolo me dio mucha rabia porque pensé que quería mandarme a Italia para alejarme de la casa, pero no tenía elección y por eso probé.Todo me parecía difícil: tener que vivir con tantas chicas, enfrentar la religión, aprender una nueva lengua. . .pero lo peor para mí era renunciar a mi dependencia. Sinceramente, no creía que esto me pudiese ayudar, ya había cerrado la puerta de mi corazón a la esperanza. Cuando mi padre me dejó en la Comunidad me dijo: “Si vuelves a casa, tu vida será un infierno.” Sus palabras permanecieron dentro, me sacudieron. En poco tiempo, la forma de vida de la Comunidad, el quererse bien, encontrarse, estar atento a las necesidades del otro, me tocaron mucho y quería ser parte de esta familia. Encontré la fe, que antes no la conocía porque era atea. En el pasado, para mí creer en Dios significaba ser débil, en cambio, descubrí que la fe es la fuerza que te permite decirte que eres débil y que necesitas ayuda. La primera vez que vi a las chicas que se levantaban de la mesa para decir con sinceridad, delante de todos, que habían cometido un error, como robar o hacer algo a escondidas, me quedé con la boca abierta: me latía fuerte el corazón por su coraje de sacar afuera la basura de la mentira y la falsedad. Yo nunca había sido capaz de afrontar un problema, de decir la verdad. Así, con seis meses de Comunidad le escribí a mi padre por primera vez diciéndole que había decidido quedarme, que quería elegir la vida. Después de un tiempo supe que mi padre había recibido mi carta justo el mismo día que mi ex novio se había suicidado. Para mí fue un golpe, pero al mismo tiempo me hizo entender cuánta libertad tenemos para elegir y como podría haber terminado mi vida. El compartir me ayudó muchísimo: abrirme a las hermanas, pedirles su consejo, creer en su amistad generosa y hacer sacrificios con y para ellas, me sacaba de la pesadez de mi egoísmo. También me ayudo ver cuánta esperanza tenían las chicas gracias a la oración y me fascinaba el hecho de no poder entender solo con mi mente la grandeza de Dios. Me hizo mucho bien sentirme pequeña delante de Él y necesitada de su Misericordia. Cuando caía en mi negatividad, en la vergüenza de verme imperfecta, aprendí a buscarlo y a decirme la verdad delante de Él.Estoy muy agradecida por haber encontrado a la Comunidad, agradecida a todas las personas que creían que yo cambiaría, especialmente a la chica que fue mi “ángel custodio” y que luchó junto a mí los primeros meses.Quiero agradecer mucho a las chicas con las que vivo porque me enseñan a amar más y a sonreír a la vida, don precioso que reencontré y que hoy deseo dar.

Me llamo Georg, tengo cuarenta y un años y vivo en la fraternidad de Austria. Estoy muy feliz de vivir la belleza de la vida cristiana en el camino de la consagración en la Comunidad. Fui criado en una familia numerosa, de simples campesinos donde había mucha vida: todos participábamos en la casa con el trabajo y la oración. Todos los domingos íbamos a Misa y aunque no teníamos dinero, a menudo el ejemplo de mis padres me enseñó la bondad y la caridad a través de gestos concretos. Claro que la vida de la familia muchas veces pasaba por momentos difíciles, de sufrimiento. Me di cuenta de que mi papá y mis hermanos mayores al no poder superar los problemas, bebían mucho, lo que generó desarmonía, rabia, juicios: cada uno se encerró en su mundo.Mi mamá era la única que creía que pasaría la cruz y no cesaba de encomendarse al Señor y a la Virgen, rezando y entregándose de corazón todos los días. Si bien el Señor la llamó pronto al cielo, en mi corazón permanece: le agradezco al Señor haber tenido una madre “santa”. Esto hoy lo entiendogracias a la Comunidad, pues durante mucho tiempo estuve ciego, perdido en el alcohol y en la vida equivocada, buscando algo pero encontrando sólo tristeza y desilusión. En cierto momento dejé todo lo que me había enseñado mi familia y la vida cristiana, estaba “preso del mundo”; me avergonzaba de los verdaderos valores, juzgaba a todos y escapaba de la voz de mi conciencia. Me transformé en un hombre sin objetivos, solo y triste con mis heridas, golpeado por el mal, incapaz de amarme a mi mismo, a Dios ni a los demás. Estaba metido en una vida que no era más ni don ni vida. Sin embargo, siempre permaneció en mi corazón una nostalgia, un deseo de algo bello, de un mundo distinto, más bueno, pero no podía responder a esta voz de mi corazón que hoy sé que era la voz de Dios.Creo que no me perdí totalmente por haber recibido la fe, por haber sido bautizado y educado en una familia creyente: era mi protección, el mal podía entrar, pero tenía una defensa. Agradezco a muchas personas que rezaron y sufrieron por mí porque fue la fuerza de Dios la que me llevó a la Comunidad, donde finalmente encontré “mi casa” y la vida verdadera. Hacer este cambio radical en el bien no fue fácil al principio, pero también esa dificultad me fascinó. Veía una realidad limpia y entonces tenía sentido la lucha.La Comunidad supo guiarme hasta ahora con mucha paciencia, amistad y amor y enseñarme las cosas esenciales de la vida: las estoy aprendiendo de rodillas frente a la Eucaristía y gracias al testimonio de los jóvenes. Siento que la Comunidad tiene confianza en mí por las responsabilidades que me encomienda. Esto me hace sentir un hombre nuevo y valioso; es como un bálsamo sobre mis heridas ya que por muchos años creía que era un inútil, me sentía fracasado.Ahora sé que si quiero cambiar algo en este mundo, a veces tan turbio, primero tengo que cambiar yo mismo en el encuentro con Jesús Sacramentado. También siento la importancia de estar en comunión con la Iglesia en la oración.Después de años de camino sentí que el Señor me impulsaba a entregar toda mi vida en servicio, y fui madurando cada vez más el deseo de responderle con un paso decisivo que le dio estabilidad y alegría a mi vida interior.Las cosas más bellas que viví en mi vida me pasaron en esta familia fantástica donde finalmente me siento en mi lugar. Sé muy bien que mis pobres palabras no alcanzan a explicar cuánto Dios me amó, pero soy muy feliz de formar parte de esta obra. También sé que no es mérito mío si hoy estoy aquí y soy conciente de mi pobreza, pero estoy seguro que el Señor que me ama así como soy, me hizo encontrar por la intercesión de la Virgen y por la Iglesia que reza, la Comunidad Cenacolo. Dios me eligió para vivir una vida activa, colorida y llena de alegrías y regalos. Rezo para que con mi vida donada por completo, también yo pueda llevar un poco de luz al mundo y alcanzar a cumplir la Voluntad de Dios en mí.
Me llamo sor Branka y entré en la Comunidad destruida cargando sobre mis espaldas la dependencia del alcohol y la depresión. Mi vida fue una pesadilla: estuve en la guerra de Bosnia-Herzegovina y ya antes había absorbido los traumas de mis padres y mis abuelos. Todo me llevó a la desesperación de la que trataba de escapar con el alcohol.La sociedad en la que me crié, la ex Yugoeslavia comunista también ayudó a alejarme del único Dios verdadero. Recuerdo que en mi infancia y juventud, hablar de Jesús en la calle podía traer severas consecuencias, pero gracias a mi abuela y a mis padres, a su constancia y valentía para perseverar en la fe, siempre llevé en el corazón el amor por la oración.Entré en la Comunidad gracias a la ayuda de un ángel: P. Slavko de Medjugorje. Llegué a Italia destruida en el físico, en lo psíquico y también en el corazón: no sabía lo que era la esperanza, la confianza ni la voluntad.Lentamente, me fui curando delante del Santísimo Sacramento, con la paciencia y el amor de las hermanas en las que reconocí el rostro de Jesús día tras día.Todos los días estaba dos horas frente a Jesús Eucaristía, para contarle todo lo que me pasaba, ya que no podía dialogar con nadie más por el estado en el que estaba. A causa de mis profundas heridas no tenía confianza en nada ni en nadie; heridas que Jesús, lentamente, una por una sanó reconstruyendo mi persona en el equilibrio y madurez. También puso en mi camino a un doctor, amante de la vida y amigo de la Comunidad , que me escuchó ayudó con el diálogo y me dio justo la medicina que necesitaba.Deseo agradecer mucho a Madre Elvira porque creyó en mi, esperó mi sanación contra toda esperanza; esta confianza me dio la fuerza para combatir.Caminando y rezando se curó mi sistema nervioso y hoy soy una persona que trasmite paz –así dicen las que viven conmigo- este milagro lo realizó Jesús. La sanación más grande la recibí en la Santa Misa, que es la más bella oración, donde Jesús mismo y nosotros con Él le ofrecemos al Padre la vida, las enfermedades, lo más profundo nuestro. En esos momentos en los que el cielo y la tierra se encuentran, muchas veces me sentí sanada y liberada, una fuerza nueva entraba dentro mío y me iba liberando.En un momento de mi camino comunitario, me eligió para seguirlo como su esposa y hoy estoy feliz.Tantos años vividos en la oscuridad, en la lucha, en el sufrimiento me hicieron descubrir lo preciosa que es la oración para los demás. Es una oración que libera a quien la hace, libera del egoísmo, de la indiferencia, de la tristeza, ayuda a olvidarnos de nosotros mismos y a ver las necesidades de quienes están a nuestro alrededor. Nos ayuda a caminar por amplios campos, bajo cielos abiertos, a mirar y a desear lo grande.Por eso, Señor Jesús, te encomiendo a toda la humanidad, en especial a los que lean este testimonio, que es el fruto de tu gran Amor
 
Pedro Romero conocido actor de Televisa, el cual interpretó el papel de una Abejita llamada Pistachón Zig Zag en el exitoso y antiguo programa Odisea burbujas, nos narra su experiencia impactante pero real de como Dios lo salvó del mundo del Ocultismo o Satanismo en el que se había involucrado muy profundamente alcanzando la posición de sacerdote Satánico, en este testimonio


Através de una enfermedad Dios trata con la vida de un joven llamado Freddy Ruano, el pensaba que era hijo de Dios por ir a la iglesia y haber aceptado a Cristo en su corazón sin embargo era una persona orgullosa y vanagloriosa hasta que vino la muerte por el. Escuche este testimonio impactante de como Dios lo saca de las mismisimas garras del infierno por su misericordia, el infierno es lugar de tormento Eterno y las personas que van ahi se quedan para siempre, pero este es uno de los pocos casos en que Dios permite que alguien regrese de la muerte y recuerde todo lo que vió ahí para que usted y yo reflexionemos y no vayamos a parar a ese terrible lugar

Scott Hann. Ex-pastor presbiteriano y ex-profesor de teología protestante. Su anti-catolicismo, su excelente conocimiento como predicador y teólogo protestante y su impactante testimonio de conversión hacia la Iglesia católica hacen de este hombre de Dios un fascinante testimonio. Miles de evangélicos y cientos de pastores protestantes han regresado al catolicismo por el testimonio de este ex-pastor evangélico. Su testimonio es uno de los mas increíbles, pues es un experto en Biblia y era un radical anti-católico. Su testimonio es uno de los principales en estar atrayendo a otros pastores evangélicos hacia la Iglesia Católica. Actualmente es profesor en la Universidad Católica en Stuebenville, Ohio.


Se trata de la “conversión” de pastores, ministros, predicadores y lideres evangélicos y protestantes hacia la Iglesia Católica. Sí. Antes eran fuertes pilares del protestantismo americano y promotores del anti-catolicismo ¡han regresado a la Iglesia de Cristo! Y por su testimonio han ido atrayendo, como una avalancha que crece, a mas protestantes al redil donde se encuentra la Plenitud de la verdad y de los medios de salvación la Iglesia Católica. Scott Hann, Paul Thigpen, Marcus Grodi, Steve Wood, Bop Sungenis, Julie Swenson, Dave Amstrong, David B. Currie, Tom Howard, Peter Kreeft, Douglas Bogart, por mencionar solamente a algunos de ellos. Antes fueron fuertes promotores evangélicos y anti-católicos, ahora todos son convertidos al catolicismo. Cada uno de ellos en diferentes tiempos y por diferentes medios, pero con muchas cosas en común, ahora están unidos en la Iglesia Católica. Ef 4,4-5 *Hemos agregado las direcciones de ellos porque algunos "evangélicos" y pastores estan tan sorprendidos de estos testimonios que nos han escrito dudando de esta gran realidad. Si les escribes no olvides que ellos son americanos y necesitas escribirles en inglés. Ah... y la lista sigue creciendo porlo que iremos colocando las nuevas conversiones de pastores evangélicos hacia el catolicismo. De Católico a protestante: Ignorancia y mal testimonio.Al escuchar y leer los testimonios de estos hermanos protestantes inmediatamente salta a la vista una tremenda diferencia entre lo que los llevo a ellos a incorporarse a la Iglesia Católica y lo que lleva a muchos católicos el irse a una agrupación evangélica o secta protestante fundamentalista. En todos los países es común oír a los que se hacen ‘protestantes’ su famosa frase testimonial: “Cuando yo era católico...” enseguida de eso inmediatamente explican su forma de vivir cuando ‘eran católicos’ pues afirman: “Yo era un borracho, infiel, grosero, drogadicto, mentiroso, ratero...” Con todo eso lo que quieren afirmar es que el ser católico los llevo a eso. Sin embargo lo que en realidad afirman, sin darse cuenta, es que eran unos “malos católicos” y por eso fueron a parar a una agrupación mas. Testimonios de ese tipo abundan por donde quiera.
Paul Thigpen. Ex- editor y escritor para varias revistas evangélicas.

Desde pequeño asistió a una Iglesia Presbiteriana del sur. Realizó estudios religiosos en la Universidad de Yale. Fue Pastor asociado. Luego fue misionero evangélico en Europa, después fue Bautista, Metodista, Episcopaliano y Pentecostal. Finalmente hizo estudios para obtener su doctorado en Historia de la Teología lo cual le facilitó el camino hacia la Iglesia Católica. Cuenta él que su encuentro con la Iglesia Católica lo lleno de gozo en abundancia, fue como un llenarse de nuevo del gozo del Espíritu Santo Primero afirman que era católicos y eso es común, pero hay que aclarar que tipo de "católicos eran" pues como en toda religión e iglesia: Hay buenos, regulares y muy malos. Algunos católicos, por ejemplo, lo son pero solo de nombre. De hecho la mayoría de los "católicos" que se van a otra iglesia no son los mejores católicos, sino todo lo contrario. Ellos mismos lo dicen en su testimonio: Que eran alcohólicos, groseros, con odio, sexualidad desenfrenada, drogas, no conocían la Biblia, no conocían a Dios etc. Nunca se escucha un testimonio de un protestante diciendo: Cuando yo era católico yo tenía a Dios en mi corazón, vivía por luchar en santidad y conocía mucho de la Biblia...”. No. Sin duda que los “malos católicos” por no vivir su fe o por no conocerla en profundidad, son los que más fácilmente caen en las redes de alguna secta proselitista. De protestante a Católico: Conocimiento pleno y santidad. Algo maravilloso que se encuentra en los testimonios de estos pastores americanos evangélicos que toda su vida fueron anti-católicos y que ahora regresaron a la Iglesia es lo siguiente: “Ninguno de ellos dice que eran malos protestantes; ni que eran unos viciosos; ni que no conocían la Palabra de Dios”. No. Todo lo contrario. Ellos afirman que tenían una relación personal con Jesucristo, eran conocedores profundos de la Escritura, tenían una vida cristiana y daban testimonio de ella. Si se salieron de allá no porque fueran malos buscando ser buenos. No. Ellos individualmente, uno por uno y en diferentes tiempos lo que hicieron fue estudiar mas profundamente la Biblia y la Historia de la Iglesia para conocer mas la plenitud de la verdad. Ellos buscaron con toda su mente y corazón la voluntad de Dios y su sorpresa fue creciendo a medida que avanzaban en su estudio pues lo que descubrieron, y lucharon por no aceptar, era que todo apuntaba a donde ellos no pensaban ni querían que apuntará: La Iglesia Católica. Leyeron estudios de teología protestante; libros de exégesis bíblica de autores evangélicos; estudios sobre los escritos de los Padres de la Iglesia de los primeros siglos; Historia de la Iglesia y del cristianismo primitivo en bibliotecas protestantes... y fueron literalmente “sorprendidos por la Verdad”.
Marcus Grodi. Ex-ministro protestante con Licenciatura en Teología y Biblia. Hizo sus estudios de teología en el seminario protestante Gordon-Conwell en Boston, Massachussetts. Obtuvo su Master Degree in Divinity. Marcus afirma: “Yo solamente quería ser un buen pastor. Cada domingo predicaba como pastor evangélico a mi rebaño. Le preguntaba a Jesucristo: ¿Estoy predicando la verdad o el error? Como puedo yo estar seguro e eso, si a mi alrededor hay otros pastores evangélicos leyendo el mismo pasaje y cada quien da una interpretación diferente. Un día cuando había dudas fuertes en las reunión con otros pastores, la verdad la ‘decidíamos” sometiéndolo a votación. Que increíble, pero como cada quien pensaba estar iluminado por Dios... entre mas leía historia de la Iglesia y conocia mas la Biblia menos podía continuar siendo protestante. Encontré la plenitud de la verdad en la Iglesia Católica, me encontré mas plenamente con Jesucristo.Por eso como católico ahora digo, que debemos de conocer porque creemos lo que creemos Al ir avanzando en la búsqueda del conocimiento pleno de la Palabra y en su deseo de vivir mas en santidad haciendo la voluntad de Jesucristo se fueron encontrando con evidencias y pruebas de que eso estaba plenamente solo en la Iglesia Católica. Para muchos de ellos fue un “shock” emocional, espiritual y racional. Ellos no buscaban eso ni pensaban que eso encontrarían. Ellos solamente querían la plenitud de la verdad pues eran ministros protestantes que ya estaban sirviendo en iglesias y agrupaciones cristianas. Ellos no lo buscaron, pero sin duda que Dios si los estaba buscando a ellos y puso los medios para atraerlos. Al final tomaron la decisión de hacer la voluntad de Dios y han ingresado a la única Iglesia fundada por Cristo: La Iglesia Católica. La noticia está corriendo como un río acaudalado que a su paso se va haciendo mas y más grande. Ahora ya son muchos los pastores que han regresado y cientos de fieles que se han hecho plenamente cristianos al ingresar al catolicismo. Cristianos que siendo buenos cristianos están decidiendo ser mejores cristianos todavía y plenamente unidos a Jesucristo por medio de la Eucaristía y de la comunión plena con la Iglesia que él fundó. Varios de ellos eran maestros de teología, escritores de libros, pastores y estudiosos... lo que pasó es que se pusieron a estudiar lo que eran los fundamentos de la fe católica y se metieron a estudiar en serio terminando sorprendidos por la verdad fundamentada en la Biblia sobre la fe católica como la fe cristiana que viene desde el principio. Bendito sea Dios que están regresando al camino de la plenitud. Que diferente el testimonio de ellos al de los ex-católicos, pues es común oír a muchos protestantes y hasta a algunos ex-sacerdotes decir: " Cuando yo era catolico era borracho, mujeriego, ratero, mentiroso, drogadicto... y ahora ya cambie de vida...
" En cambio estos pastores que están regresando a la Iglesia Católica dan testimonio de que ellos estaban viviendo en el amor de Jesucristo, transformados por el poder de Dios, expertos en la Biblia y en teología, predicando en radio y televisión, llenos de Jesús y de su Espíritu... pero cuando quisieron caminar mas en la plenitud de la verdad de Jesucristo el mismo Señor Jesús los guió hacia la Iglesia Católica. Se revelaban al principio a creer esto y lucharon contra esa idea; profundizaron y preguntaron a otros buenos y estudiosos evangélicos y aunque eran maestros en teología estudiaron mucho mas la Biblia... todo fue inútil. Tuvieron que aceptar que la Biblia y la historia les mostraba lo que Jesucristo les quería decir personalmente. La plenitud de la vida cristiana esta en la Iglesia Católica. El Espíritu Santo los guiaba y terminaron siendo católicos. ¡Que diferencia! Los malos católicos se hacen protestantes y los mejores evangélicos protestantes se están haciendo católicos. Bendito sea Dios por la forma como él hace las cosas, pues mientras que por un lado hay catolicos que por ignorancia se van a las sectas, por otro lado los mejores evangelicos al querer profundizar mas en la verdad y en su relacion con Cristo se estan haciendo catolicos. Todos los caminos conducen a Roma Este antiguo refrán parece ser similar en el plano espiritual. Buscaron por todos los ‘caminos’ y su búsqueda de la verdad y de la plenitud del cristianismo los llevo a ‘Roma’. Allí encontraron la comunión con el Papa y su relación personal con Jesucristo aumentó al tener también una relación personal no solo con Cristo=cabeza, sino también con su cuerpo=La Iglesia 1 Cor 12,13ss
Todos ellos ahora están sirviendo en la Iglesia Católica y dan su testimonio por radio, revistas, televisión y por todo el mundo. Incluso tienen libros, casetes, páginas de Internet...ah y por medio de ellos ahora hay un movimiento fuerte en Estados Unidos de ex-pastores evangélicos regresando a la Iglesia, pues Dios sigue atrayendo por su testimonio a mas hermanos hacia la única Iglesia que fundó Cristo: La Católica.
Camino a “Roma” fue para ellos un descubrir la verdad plena sobre la fe y sobre muchos malentendidos que habían aprendido desde su niñez. Comprendieron la famosa frase del cardenal Newman: “En el mundo no llega a cien el número de personas que rechazan a la Iglesia Católica. Mas bien son miles los que rechazan ‘una imagen equivocada’ de lo que piensan que es la Iglesia Católica”. Era cierto. Descubrieron que lo que habían oído y repetido miles de veces era una “falsa” comprensión de lo que es el catolic

Un sacerdote convertido del anglicanismo a la Iglesia católica fue nombrado el 4 de enero por Juan Pablo II obispo auxiliar de Westminster. Se trata del padre Alan Stephen Hopes, quien hasta ahora era vicario general de la misma diócesis. Trabajará ahora muy de cerca del cardenal Cormac Murphy-O´Connor, arzobispo de Westminster.Monseñor Alan Stephen Hopes nació en Oxford, en 1944. Después de haber alcanzado el «Bachelor of Divinity» del «King’s College» en Londres, fue «ordenado sacerdote» en la Iglesia anglicana en 1968. Desempeñó su ministerio parroquial en varias diócesis de Londres y en 1987 se convirtió en «prebendary» (canónigo) de la catedral de San Pablo.En 1992 fue «recibido» en la Iglesia católica y, después de tres años de estudios, fue ordenado sacerdote en la diócesis de Westminster, el 4 de diciembre de 1995.Después de dos años como vicario de la parroquia de «Our Lady of Victories», de Kensington, fue nombrado párroco de «Our Most Holy Redeemer and St Thomas More», en Chelsea. En 2001, se convirtió en vicario general de la arquidiócesis.Monseñor Hopes es uno de los pastores anglicanos que abandonaron la Iglesia de Inglaterra después de que se aprobara la ordenación sacerdotal de mujeres en esa iglesia.Todos ellos ahora son católicos verdaderos y cristianos al 100% Ahora predicando el tesoro espiritual de lo que encontraron: La plenitud de la vida cristiana en la unica Iglesia fundada por Cristo.
Si eres católico dale gracias a Dios y decídete a serlo al 100% siendo un discípulo auténtico de Jesucristo teniendo una relacion personal con El y testimoniando su Palabra unido a su Iglesia: La Catolica.. Si eres evangélico, ten calma, se honesto contigo mismo, investiga y conoce el verdadero catolicismo y ora mucho. Estudia los fundamentos de la fe católica: Biblia, Tradición y la historia de la Iglesia. Allí encontrarás por que los católicos creemos, lo que creemos. Jesucristo es nuestro Señor y Salvador.
El Espíritu nos une para formar un solo cuerpo: La Iglesia(1 Cor 12,13) y la voluntad de Jesús es que no haya divisiones sino unidad(Jn 17,21) Lucha por la plenitud de la verdad. Ser católico es un regalo de Dios.