ROSA

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viernes, 5 de agosto de 2011

tributo al angelito Fernando García López



Fernando García López, de 12 años, era natural de Corrales del Vino (Zamora). Ingresó en estado grave en la sección de cuidados intensivos de la residencia sanitaria Nuestra Señora de Aránzazu, de la capital donostiarra, donde el equipo médico que le atendió calificó su estado de grave. El parte facultativo señalaba que Fernando García López sufría traumatismo facial y torácico, con graves lesiones en los ojos (traumatismo ocular bilateral con estallido) y en el pulmón izquierdo. El periodista de El País que informó del atentado escribió al día siguiente: "Se da por seguro que Fernando perderá los dos ojos". Y así fue. Fernando quedó ciego desde los 12 años. En Contra el olvido (2000) Cristina Cuesta recogió el testimonio de este chaval que lo último que vio en su vida fue morir a su amigo: "No perdí el conocimiento en ningún momento: me quedé de pie y ciego. No veía nada, enseguida oí a mi padre, pero no me enteraba de nada. Llegó la ambulancia y me llevaron al hospital, me durmieron y me operaron".
Aquella mañana, los tres amigos habían estado antes jugando un partido de fútbol en el campo del Colegio Municipal de Azpeitia, dirigido por los padres mercedarios. Los tres chavales vivían en el mismo barrio y el padre de Fernando García fue a recogerles en automóvil para llevarles hasta sus respectivas casas, situadas en un bloque nuevo de viviendas construidas en una de las laderas de las afueras de Azcoitia.
Junto al portal del domicilio, los niños se apearon del coche mientras el padre de Fernando buscaba aparcamiento. Pudo oír la explosión y llegó el primero para encontrarse con la macabra escena: José María muerto, con el cuerpo destrozado, y su hijo Fernando gravemente herido.
Carmen, la madre del pequeño asesinado, también escuchó la explosión desde su casa. Cuando se acercó a la plaza no le permitieron ver el cuerpo destrozado de su hijo. Una hermana de José María, que tenía 15 años en ese momento, sí pudo verlo y reconocerlo por las zapatillas de fútbol que llevaba puestas.
El alcalde de la localidad declaró tras el atentado que "los que formamos parte del Ayuntamiento y el pueblo, al que pertenecemos, estamos francamente consternados y preocupados. Las víctimas procedían de familias llegadas aquí hace muchos años, procedentes de Extremadura y Castilla, y que se habían integrado sin grandes dificultades en la sociedad vasca y, en concreto, en la población de Azcoitia". El Ayuntamiento estaba compuesto por diez miembros del PNV, dos de Herri Batasuna, dos del Partido Carlista, dos independientes y uno del PSOE. A última hora de la noche, el alcalde presidió un Pleno Extraordinario en el que se aprobó por unanimidad convocar una manifestación silenciosa contra la violencia para el día siguiente. "No tenemos palabras", decía la moción aprobada, "para expresar nuestra consternación. El pueblo ya está harto y decimos basta. Exigimos basta. Basta de muertes, de heridos, de familias destrozadas. Basta ya de tanta violencia, provenga de donde provenga, afecte a quien afecte y sea de la forma que sea".