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jueves, 4 de agosto de 2011

tributo al angelito Khyra Ishaq

Khyra Ishaq, de siete años, estaría viva, según la justicia británica, si los servicios sociales hubiesen actuado a tiempo y le hubiesen retirado la custodia a su madre y a su novio presidiario. Khyra falleció de hambre. Vivía en una pequeña habitación en "condiciones miserables" sin alimentos.
Khyra vivía confinada en una minúscula habitación, privada de alimentos. Además, fue golpeada regularmente. Murió en mayo de 2008 a los sietes años de edad y con un peso que no llegaba a los tres kilos.









Angela Gordon y Junaid Abuhamza abusaban de ella continuamente. Ayer ambos fueron declarados culpables de homicidio y malos tratos a menores. Los fracasos de los servicios sociales y seguridad social han quedado al descubierto. La jueza instructora del caso ha concluido que "Khyra murió por la irresponsabilidad de su madre y su novio, pero si hubiera habido una evaluación inicial adecuada de los servicios sociales y de asistencia educativa, la niña no habría muerto".

"Simplemente viendo las fotografías de la casa y las condiciones en las que los niños vivían o la manera en la que eran alimentados –con un cuenco comían todos-, los servicios sociales habrían intervenido", relata la jueza. "Es increíble que en el 2008 en una ciudad bulliciosa, enérgica y moderna como la de Birmingham, una niña de siete años dejara de ir a la escuela y, posteriormente, fuese encerrada en condiciones miserables, durante cinco meses hasta morir de hambre... ningún profesional, maestro o trabajador social, vio a los niños después de febrero 2008, y nadie trató de averiguar que pasaba", ha comentado indignada.