ROSA

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jueves, 4 de agosto de 2011

tributo al niño José María Piris Carballo





José María Piris Carballo tenía 13 años y estudiaba 7º de EGB cuando una bomba escondida en una bolsa de deportes le quitó la vida el 29 de marzo de 1980, en Azcoitia.
Muerto a los 13 años después de jugar al fútbol En el atentado, que fue un sábado por la mañana, resultó herido otro niño de 12 años, Fernando García López. José María había nacido en San Vicente de Alcántara, y allí fue enterrado el 31 de marzo. La familia de José María Piris había emigrado seis años antes al País Vasco y su padre trabajaba en Altos Hornos. Los niños volvían a casa después de jugar un partido de fútbol y, según se publicó entonces, podían haberle dado una patada a la bolsa. La explosión fue tan fuerte que destrozó el cuerpo de José María, e incluso pudo ser oída por su padre, que estaba comprando, y pensó que había explotado una bombona de butano. Esta muerte provocó la repulsa de los vecinos de Azcoitia. 4.000 personas se manifestaron en el pueblo en protesta por el atentado. El artefacto estaba preparado para atentar contra un guardia civil que solía aparcar en la zona

Aquella mañana, los tres amigos habían estado antes jugando un partido de fútbol en el campo del Colegio Municipal de Azpeitia, dirigido por los padres mercedarios. Los tres chavales vivían en el mismo barrio y el padre de Fernando García fue a recogerles en automóvil para llevarles hasta sus respectivas casas, situadas en un bloque nuevo de viviendas construidas en una de las laderas de las afueras de Azcoitia.
Junto al portal del domicilio, los niños se apearon del coche mientras el padre de Fernando buscaba aparcamiento. Pudo oír la explosión y llegó el primero para encontrarse con la macabra escena: José María muerto, con el cuerpo destrozado, y su hijo Fernando gravemente herido.
Carmen, la madre del pequeño asesinado, también escuchó la explosión desde su casa. Cuando se acercó a la plaza no le permitieron ver el cuerpo destrozado de su hijo. Una hermana de José María, que tenía 15 años en ese momento, sí pudo verlo y reconocerlo por las zapatillas de fútbol que llevaba puestas.
El alcalde de la localidad declaró tras el atentado que "los que formamos parte del Ayuntamiento y el pueblo, al que pertenecemos, estamos francamente consternados y preocupados. Las víctimas procedían de familias llegadas aquí hace muchos años, procedentes de Extremadura y Castilla, y que se habían integrado sin grandes dificultades en la sociedad vasca y, en concreto, en la población de Azcoitia". El Ayuntamiento estaba compuesto por diez miembros del PNV, dos de Herri Batasuna, dos del Partido Carlista, dos independientes y uno del PSOE. A última hora de la noche, el alcalde presidió un Pleno Extraordinario en el que se aprobó por unanimidad convocar una manifestación silenciosa contra la violencia para el día siguiente. "No tenemos palabras", decía la moción aprobada, "para expresar nuestra consternación. El pueblo ya está harto y decimos basta. Exigimos basta. Basta de muertes, de heridos, de familias destrozadas. Basta ya de tanta violencia, provenga de donde provenga, afecte a quien afecte y sea de la forma que sea".