jueves, 4 de agosto de 2011

tributo a los angelitos Miriam y Esther Barrera Alcaraz




Miriam Barrera Alcaraz y.Esther Barrera Alcaraz asesinadas por ETA por orden de Josu Ternera el 11 de diciembre de 1987 en la casa cuartel de Zaragoza.
Una furgoneta de bomberos llega cargada de bocadillos y cajas de leche, que reparten entre todos los que allí estaban. El joven soldado se da cuenta de que está en ayunas y que ya son las cuatro de la tarde. Se acerca a la furgoneta y le dan un bocadillo y una caja de leche, y con las manos llenas de polvo y sangre se sienta en el suelo a comer junto a los bomberos. Las caras con gesto serio, miradas perdidas, y rostros de dolor, rabia e impotencia. Nadie habla, todos están como ausentes, incapaces de entender como se puede causar tanto daño.
A las siete de la tarde, finaliza el desescombro y el jefe de bomberos, levanta el servicio, autorizando a gran parte del personal a retirarse.
Mientras ambulancias militares sacan los últimos cadaveres hacia el hospital militar, corre la noticia de que son en total once muertos de los cuales cinco son niños.El joven soldado regresa al puesto de la Cruz Roja, roto de cansancio y de dolor. Le espera el capitán, que le ordena ducharse, cambiarse de uniforme, limpiar la ambulancia y que a las once de la noche se presente en la capilla ardiente, que se estaba instalando en el Gobierno Civil de Zaragoza.En la sala de autoridades del gobierno civil, se encuentras expuestos los once féretros, cinco de ellos blancos. Velados por guardias civiles, mientras cientos de ciudadanos se acercan con flores, a rendir su adiós a estas personas que tan cobardemente habían sido asesinadas mientras dormían.
Las horas pasan y el joven soldado acusa el agotamiento, no tiene fuerzas ni ánimos para nada, con gesto cansado saluda militarmente a las autoridades que van llegando, ministros, generales y mandos se acumulan en la sala.Entre varios desmayos del público, rápidamente recuperados, pasa la noche y vuelve a lucir el sol, un nuevo día está aqui, y el joven soldado ya lleva cuarenta y ocho horas seguidas de servicio sin dormir.