ROSA

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lunes, 26 de septiembre de 2011

PADRE IGNACIO LARRAÑAGA













































































Ignacio Larrañaga, sacerdote franciscano, capuchino de origen español. Nació en Loyola el 4 de mayo de 1928. Es ordenado sacerdote en Pamplona, desarrolló por algunos años su ministerio sacerdotal en su país de origen.

Enviado a Chile, desde muy joven, ha desarrollado una obra pastoral inmensa, como predicador, escritor y organizador de conferencias, cursos, retiros.

En el año 1965 fundó, el Centro de Estudios Franciscanos y Pastorales para América Latina (CEFEPAL), desarrollando a lo largo de una década una intensa actividad animadora en la línea franciscana y en la renovación conciliar en diversos países de Hispanoamérica y España.

En 1974 en Brasil, inició un método de evangelización llamado “Encuentro de Experiencia de Dios”, de seis días de duración que llevó a cabo durante 23 años, en los que participaron decenas de miles de personas, delegando después esa tarea evangelizadora a matrimonios de distintos países, que hoy día lo continúan con gran eficacia.

Desde el año 1984 inició la obra, considerada más importante de su vida: los Talleres de Oración y Vida (TOV), a cuya fundación y consolidación dedicó aproximadamente diez años, escribiendo para su eficaz funcionamiento, dos libros fundamentales: el ‘Manual del Guía TOV’ y ‘Estilo y Vida de los Guías’ y grabando siete casetes con la misma finalidad. Transmiten de manera pedagógica su mensaje y han convocado a lo largo de los años a decenas de miles de personas.

El Padre Larrañaga es asimismo autor de 16 libros que han alcanzado numerosas ediciones y han sido traducidos a 10 idiomas.

Las obras de Ignacio Larrañaga proporcionan análisis y soluciones, doctrinas y orientación para las necesidades y los problemas del ser humano, que ha ayudado a millones de personas a experimentar el gozo de la liberación interior y la alegría de vivir. Los libros del padre Larrañaga están traducidos al inglés y otros idiomas.

Aunque el autor es católico, su mensaje es válido para cualquier cristiano, cualquier creyente y, simplemente, para cualquier hombre y mujer, según se ha probado ya en muchas naciones. De hecho, muchos psicólogos recomiendan los libros de Ignacio Larrañaga a sus pacientes.

Entre sus escritos destacan Muéstrame tu rostro, El hermano de Asís, El pobre de Nazaret, Salmos para la vida, El silencio de María, Del sufrimiento a la paz, El matrimonio feliz.


Los Talleres de Oración y Vida (TOV)

Ignacio Larrañaga, sacerdote franciscano, capuchino originario del País Vasco, ha desarrollado una amplia labor animadora y evangelizadora durante 25 años en América Latina, Norteamérica y Europa.

Los Encuentros de Experiencia de Dios, que se iniciaron en el Brasil en 1974, y los Talleres de Oración y Vida, que datan de 1984, transmiten de manera pedagógica su mensaje y se han convocado a lo largo de los años a decenas de miles de personas.

El Padre Larrañaga es asimismo autor de catorce libros que han alcanzado numerosas ediciones y han sido traducidos a 10 idiomas.

Desde hace años, al recorrer numerosos países, había ido yo constatando un hecho: entre nosotros, en general, no se enseña a orar.

Hay mucha reflexión en los grupos eclesiales, es verdad, así como un copioso estudio sobre la Palabra en los círculos bíblicos y en las diversas comunidades cristianas.

Pero aún en estos casos no se enseña a orar, al menos de una manera metódica, ordenada y progresiva. Y mientras tanto, el pueblo se muere de hambre de Dios. Los cristianos comprometidos se quejan diciendo: nos dan abundante doctrina y técnicas pastorales, pero nos falta pasión y vida. Cuántas veces hemos oído decir: los sacramentos “me dicen poco”, no sacian mis “ganas” de Dios.

Una cosa es la palabra Dios y otra es Dios mismo.

Una cosa es la palabra amor y otra cosa es el amor. En nuestra mente tenemos la idea de que el fuego quema, pero otra cosa es meter la mano en el fuego y tener la experiencia de que el fuego quema. Sabemos que el agua sacia la sed, pero otra cosa es tomar un vaso de agua fresca en una tarde de verano y tener la experiencia de que el agua apaga la sed.

Sabemos que tal sinfonía es sublime, pero otra cosa es estremecerse al escucharla. Sabemos que Dios es amor, pero otra cosa es conmoverse hasta las lágrimas ante la proximidad infinitamente amorosa de mi Padre.

Dios no es un conjunto de palabras hilvanadas con una lógica interna; no es una abstracción mental o una teoría. Dios es una persona y a una persona se la conoce tratándola; y sólo este trato personal confiere aquel conocimiento experimental “que supera todo conocimiento”. Si no nos echamos de cabeza en el mar de Dios, nunca sabremos quién es Dios.

Desde hacía muchos años yo venía sintiendo que algo debía hacerse en este sentido: en el sentido de tomar de la mano al pueblo creyente y guiarlo hacia el trato personal con el Señor a fin de transformar a cada cristiano en amigo y discípulo del Señor. Y, como nadando se aprende a nadar, lo importante era echarse al agua; así lo hicimos.

Los Talleres de Oración y Vida (TOV) son un servicio dentro de la Iglesia. Pero no un servicio universal, para todo. Al contrario, tienen sus alcances y límites. Por ejemplo, los TOV no se dedican a la formación integral de los fieles mediante documentos de la Iglesia, a un adoctrinamiento sistemático, formación teológica, catequesis…

Fundamentalmente los TOV entregan a los fieles un método práctico para aprender a orar; y orar de una manera ordenada, variada y progresiva: desde los primeros pasos hasta las profundidades de la contemplación.

Este aprendizaje, sin embargo, no es teórico como en un curso sino práctico como en un taller.

En un taller se aprende trabajando y se trabaja aprendiendo. En nuestro caso los verbos aprender y trabajar se refieren a la actividad orante: orando se aprende a orar. Tiene, pues, el Taller de Oración una connotación eminentemente experimental y práctica.

Orar no consiste en una reflexión intelectual, sino en un elevar a Dios la mente -atención y emoción- y así entrar en una comunicación afectiva con un Tú. Es, pues, una actividad vital, y las cosas de la vida se aprenden viviéndolas, practicándolas.

En el Taller de Oración, pues, se aprende a entrar paso a paso en la relación personal con el Señor, a establecer una atención emocional y unitiva con un Tú en la fe, en el amor. Y esto, comenzando por los primeros pasos, continuando por una gama variada de modalidades o distintas maneras de relacionarse con el Señor, hasta sumergirse en los insondables abismos de la contemplación.

Una vez recorrido este itinerario múltiple y variado, al final el tallerista opta y se queda para su oración diaria con un esquema de dos o tres modalidades que, comprobadamente, mejor se adaptan a su estilo espiritual y condiciones personales.

El Taller de Oración y Vida consta de quince sesiones y una reunión de apertura. Cada Sesión dura dos horas, y la Sesión es semanal.

El lugar para la aplicación de un Taller puede ser una sala parroquial u otro lugar apropiado.

Cada Taller es dirigido por un Guía (eventualmente pueden ser dos).

Al frente de los Guías hay una estructura orgánica de gobierno a nivel internacional, zonal, nacional y local, cuya función es autorizar, organizar y controlar la marcha de los Talleres, velar por la fidelidad y expansión de los mismos.

TALLERES DE ORACIÓN Y VIDA

OBRAS:

El hermano de Ásis

El matrimonio feliz

Muéstrame tu rostro

El sentido de la vida

Del sufrimiento a la paz

El pobre de Nazaret

La rosa y el fuego

Salmos para la vida

El silencio de María