ROSA

ROSA

domingo, 2 de octubre de 2011

Dedicado al perro que murió apaleado en Aguiño 2006

Imaginen a un perro de la raza pastor alemán atado a una valla.
De repente un individuo, correa en mano, comienza a atizar al cánido con todas sus fuerzas.
El animal -y nos referimos al perro-, no tiene escapatoria, y sólo tiene la opción de chillar de dolor y de ladrar a un hombre que, en ese momento, ha dejado de serlo.
Pues bien, esta escena ha recorrido durante estos días las televisiones de todo el país, sobrecogiendo a todo aquel con un mínimo de sensibilidad.
Maltratador con suerte
El maltratador, un vecino de la localidad coruñesa de Ribeira, tiene nombre y apellido: Juan Lado.
Pero además, tuvo mucha suerte:
Si Lado hubiera maltratado a su perro a partir del 1 de octubre de 2004, habría ido a la cárcel
Las imágenes fueron grabadas por Federico Real, un veterinario de la localidad, en junio de 2004.
En esas fechas, apalear a un perro era considerado como falta administrativa, por lo que la administración se limitó a requisarle los animales, llevarlos a una perrera e imponerle una multa de 6.000 euros.
"Si Lado hubiera maltratado a su perro a partir del 1 de octubre de 2004, se le habría aplicado un párrafo que se introdujo en el Código Penal y que tipifica penas de tres meses a un año de cárcel", ha matizado Nacho Paunero, presidente de la asociación protectora de animales El Refugio.
Desde esa fecha -el 1 de octubre de 2004-, hasta mayo de 2005, se iniciaron 398 procedimientos por maltrato a animales domésticos.
Ovacionado
A la atrocidad de las imágenes cabría añadirle un agravante: el apoyo popular al maltratador, y el rechazo hacia el veterinario denunciante.
"Lleva 35 años viviendo aquí y nunca ha tenido problemas con nadie excepto con ese veterinario (...), si el perro se comía a las gallinas, hay que pegarle para que aprenda", gritaba una vecina de la localidad -en declaraciones recogidas por La Voz de Galicia-.
Lo cierto es que las desavenencias entre veterinario y maltratador, entre Real y Lado, venían de hace cerca de un lustro -como consecuencia del paso por un camino-.
De hecho, ayer mismo se vieron las caras en un juzgado por unos hechos que nada tenían que ver con la salvaje grabación.
"Las personas que increpan a quien denuncia son insensibles, incongruentes", ha afirmado Paunero, quien ha aportado un dato tranquilizador: "Hay animales domésticos en el 50% de los hogares españoles, y en la gran mayoría de los casos el trato es bueno".
La Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal de la Comunidad de Madrid (FAPA) ha solicitado al Gobierno una reunión con carácter de urgencia tras los hechos ocurridos en Galicia, donde un perro fue apaleado hasta la muerte por su dueño mientras era ovacionado por un grupo de espectadores.
La principal demanda de la FAPA es la elaboración de una ley nacional de protección y defensa de los animales para terminar con el tratamiento desigual que reciben este tipo de delitos según la Comunidad Autónoma en la que suceda.
Una falta muy grave en Madrid constituiría inhabilitación para la tenencia de animales; en Galicia, sólo una multa
Así, por ejemplo, la asociación destaca que quien comete una falta muy grave en Madrid puede ser inhabilitado para la tenencia de animales durante 10 años, mientras que en Galicia solamente se le impondría una multa.
Pasado el tiempo, el maltratador podría volver a tener un perro en esta Comunidad, como ha ocurrido con el caso de Galicia.
Paralelamente, la FAPA reclama una modificación del Código Penal que clarifique la ambigua redacción actual del Art. 337, referente al maltrato animal, y una imposición de penas de cárcel acordes con la gravedad del caso.
Una multa de 6.000 euros
El caso que ha despertado la indignación de las asociaciones protectoras de animales de toda España es el de un vecino de Ribeira (A Coruña), Juan Lado, que fue denunciado por apalear brutalmente a una pareja de pastores alemanes, de los que el macho murió y la hembra resultó gravemente herida.
Los hechos fueron grabados por F. R. S., veterinario y vecino del agresor, sobre el que también pesan una orden de alejamiento, así como sendas condenas por destrozos y agresión al veterinario, quien se ha visto obligado a pedir protección policial.
El caso se saldó con una multa de 6.000 euros para Lado, a quien no se le inhabilitó para tener animales.
La FAPA denuncia que el agresor podría estar volviendo a maltratar animales.