ROSA

ROSA

miércoles, 14 de diciembre de 2011

tributo a los hermanitos Joceba y Tintaya






ANTONIO HERRERO
SANTA CRUZ DE TENERIFE "Los maté por la mala vida que llevaban". Estas fueron las primeras palabras que pronunció Sonia P. B., de 40 años, cuando fue detenida por una patrulla de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife tras, supuestamente, acabar con la vida de sus hijos Joseba, de cinco años, vástago también de su actual pareja, y Tindaya, una niña de 11 años.

Los hechos tuvieron lugar en el barrio de Vistabella, en la capital tinerfeña. Fue una hermana de Sonia la primera persona que dio la voz de alarma. La noche del lunes se tropezó con Sonia y según se desprende de los interrogatorios de la Policía Nacional, no le gustó la cara que ésta tenía. Además, cuando trató de ver a los niños no pudo acceder al domicilio. Ayer, poco después de la hora de comer, trató de verlos otra vez, aunque sin éxito. Pero en esta ocasión pudo observar a través de la ventana manchas de sangre, por lo que dio aviso al 112.

Rápidamente, se desplazaron al lugar varias dotaciones de la Policía Local y del Cuerpo General de la Policía Canaria, así como una ambulancia del Servicio de Urgencias Canario (SUC). Lo que encontraron los primeros agentes al entrar fue una escena dantesca. En una de las habitaciones yacían los cuerpos sin vida de Joseba y Tindaya, los cuales podrían llevar muertos más de 72 horas ya que el viernes faltaron a clase. Sonia presentaba varios cortes y una profunda incisión en el pecho, como si hubiese sido producida por un destornillador. En ese instante se autoinculpó. Los policías la sacaron envuelta en una manta y la trasladaron hasta el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria, donde anoche permanecía bajo escolta policial.

Su pareja estaba herida

En un rellano del domicilio, los funcionarios policiales hallaron al actual compañero sentimental de la presunta autora del doble crimen, J. P. D., de 50 años. Éste se encontraba sin sentido y los policías pensaron que había fallecido. Sin embargo, al tomarle el pulso comprobaron que era débil. El personal sanitario del SUC consiguió reanimarlo y también fue trasladado en una ambulancia al hospital.

Según se desprende de las primeras pesquisas, la madre pudo acabar con la vida de los niños mediante asfixia tras dormirlos con un barbitúrico. No obstante, será la autopsia que se le practicará a Joseba y Tindaya en las próximas horas la que arroje luz sobre la causa real del óbito.