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sábado, 7 de enero de 2012

Herbert Williams Mullin asesino en serie




Herbert Williams Mullin (n. 18 de abril de 1947) es un asesino en serie que cometió 13 asesinatos en California a principios de los años 70.Mullin había nacido un 18 de abril de 1947, en el aniversario del devastador terremoto de San Francisco, y nada en su infancia preveía su comportamiento posterior. Sus padres, Martín Mullin (héroe de la guerra y luego vendedor de muebles) y Jean, vivían cerca de la ciudad San Francisco, donde transcurrió la infancia de Herbert, un niño normal según todas las apariencias. Más tarde declaró que sus padres, especialmente su padre, le maltrataban. Estaba convencido de que enviaban amenazas telepáticas a los otros niños para que no jugaran con él.
Nacido en Salinas, California pero criado en Santa Cruz. Su padre, un veterano de la Segunda Guerra Mundial, fue estricto pero no abusivo. A menudo contaba sus batallas en la guerra, y enseñó a su hijo cómo usar una pistola a una edad temprana. Mullin tenía muchos amigos en la escuela y fue elegido como "el que más probabilidades tenía de llegar al éxito" por sus compañeros de clase. Sin embargo, poco después de graduarse en secundaria, uno de sus mejores amigos murió en un accidente de coche, y Mullin quedó devastado. Construyó un santuario dedicado a su amigo fallecido en su dormitorio. Más tarde expresó su temor a ser homosexual, a pesar de que tenía una novia desde hacía mucho tiempo. Durante los años setenta había problemas en Santa Cruz, California. El cierre de los hospitales psiquiátricos decretado por el entonces gobernador Ronald Reagan, lanzó a los pacientes a un mundo que no los admitía. Sin duda, el caso más famoso de esta epidemia de asesinos fue el de Ed Kemper, “El Cazador de Cabezas”, quien cobró el mayor número de víctimas, su madre incluida.
En 1963, los Mullin se trasladaron a Santa Cruz, donde el joven encontró trabajo en la Oficina de Correos. Destacó en la escuela como estudiante y como deportista, y fue elegido como “El Llamado a Triunfar” en la graduación de su clasePero también en 1970, John Linley Frazier, un esquizofrénico y fanático religioso, asesinó a cinco personas en un arrebato de locura. Su deseo era proteger la ecología. El fiscal del distrito de Santa Cruz, Peter Chang, se refería a su jurisdicción como la capital mundial del crimen. Simultáneamente a Kemper y Frazier, otro asesino serial actuó en la misma zona, aunque de manera independiente, y cometió varios asesinatos creyendo evitar así un terremoto. Era Herbert Mullin, quien declaró que mataba para salvar vidas, ya que estaba convencido de que sacrificando a desconocidos evitaría la destrucción de California a causa de una catástrofe.
Pero su felicidad se vio enturbiada cuando su mejor amigo murió en un accidente de moto y, al poco tiempo, otro amigo, Jim Gianera, le introdujo en el mundo de las drogas. Mullin estudió un curso de dos años en ingeniería de caminos en el Cabrillo College y en 1967 asistió a otro sobre Religiones Orientales en San José, donde estuvo tres meses, durante los cuales consumía LSD con regularidad. Comenzó a actuar de modo extraño y a padecer trastornos. En 1969 sufrió el primer episodio psicótico e ingresó en un hospital psiquiátrico, donde le diagnosticaron un esquizofrénica paranoide. Salió al cabo de seis semanas negándose a tomar una medicación preventiva, y desde entonces fue a la deriva de un trabajo a otro.
Mullin habló de ciertas voces que le decían lo que debía hacer y lo enviaron a otro hospital. A lo largo de los dos años siguientes, entró y salió de varias instituciones sin que mejoraran sus condiciones; en realidad, empeoraban. En 1972 volvió a vivir con sus padres en Santa Cruz. Intentaron encontrarle un hospital, pero la administración del estado estaba tratando afanosamente de cerrarlos todos por falta de medios.
En aquella época, Mullin se obsesionó por la hipótesis de prevenir los terremotos con sacrificios humanos. Oía voces que le ordenaban salir y matar a alguien. Creía reconocer la voz de su padre. El 13 de octubre, cuando iba conduciendo por las montañas de Santa Cruz, vio a un anciano a un lado de la carretera y lo mató a golpes con un bate de baseball. Fue su primer asesinato. La siguiente víctima de Mullin fue una estudiante que hacía autoestop, Mary Guilfoyle, a la que apuñaló. Después, el 2 de noviembre, mató a puñaladas en el confesionario de una iglesia al sacerdote católico Henri Tomei. En aquella época Mullin estaba convencido de que aquellas personas se le ofrecían como víctimas telepáticamente. El 16 de diciembre compró una pistola mintiendo al rellenar los datos del formulario.
El 25 de enero de 1973 fue a buscar a Jim Gianera. Este se había mudado de casa, pero la nueva inquilina Kathy Francis, le dio su nueva direccion. Se dirigió inmediatamente hasta la casa de su amigo y lo mató a tiros, así como a su mujer. Volvió luego a la antigua dirección y asesinó a la joven señora que le había proporcionado los datos de Gianera y a sus dos hijos de 9 y 4 años. Aseguró que aquella mujer se había ofrecido como víctima, igual que a sus hijos. Debido a que el esposo de Kathy estaba asociado con el narcotrafico, en un principio se considero las 5 muertes, como un ajuste de cuentas. Posteriormente se especulo que su asesinato fue en realidad un intento de Mullin para ocultar las muertes de los Gianera. En algunos documentos del FBI se consta que primero mato la familia Francis y posteriormente los Gianera.
A comienzos de febrero, Herbert Mullin estaba de excursión por el parque del Estado de Santa Cruz y se encontró con cuatro adolescentes, a los que les dijo ser guardia forestal. Les pidió abandonar el parque por supuesta contaminación ambiental, los adolescentes se negaron. Mullin amenazó con volver al día siguiente, sin embargo los adolescentes no lo tomaron en serio, cuando Mullin regresó al siguiente día y los mató, se marchó abandonando sus cuerpos los cuales fueron encontrados una semana después. Era un tirador experto que, de muchacho, había ganado varios premios de la Asociación Nacional de Tiro. Menos de una semana después asesinó a su última víctima, un anciano de setenta y dos años que estaba trabajando en su jardín cuando Mullin pasó por allí, pero esta vez lo vieron y quedó detenido inmediatamente. Herbert Mullin intentó responsabilizar a su padre de todos los crímenes; se consideraba exclusivamente un instrumento dirigido por el destino: “Una roca no toma una decisión mientras está cayendo, cae y eso es todo”. La última muerte tuvo lugar 3 días después, el 13 de febrero. Mullin manejaba solo cuando vio un hispanoamericano, sin razón aparente le disparó con su rifle y lo mató instantáneamente. Un hombre que había visto el acontecimiento llamó a la policía, y les dio la matrícula del automóvil, Mullin fue capturado 5 minutos después.
Lawrence White (55 años, 13 de Octubre de 1972.)
Mary Guilfoyle (24 años, 24 de Octubre de 1972.)
Fr Henri Tomei (65 años, 2 de Noviembre de 1972.)
Jim Ralph Gianera (25 años, 25 de Enero de 1973.)
Joan Gianera (21 años, 25 de Enero de 1973.)
Kathy Francis (29 años, 25 de Enero de 1973.)
Daemon Francis (4 años, 25 de Enero de 1973. )
David Hughes (9 años, 25 de Enero de 1973.)
David Allan Oliker (18 años, 6 de Febrero de 1973.)
Robert Michael Spector (18 años, 6 de Febrero de 1973.)
Brian Scott Card (19 años, 6 de Febrero de 1973.)
Mark John Dreibelbis (15 años, 6 de Febrero de 1973.)
Fred Perez (72 años, 13 de Febrero de 1973.)
En custordia, Mullin confesó sus crímenes y dijo que las voces en su cabeza le habían pedido que matara para prevenir un terremoto. Afirmaba que la razon de que no hubiera habido algun terremoto últimanente se debía a sus actos.
A Mullin se le comprobaron 10 asesinatos (no fue condenado por las 3 primeros asesinatos) y su juicio se inició el 30 de julio de 1973. Mullin admitió todos los crímenes y el curso que se tomó fue dictaminar si se encontraba sano mentalmente o si era culpable de estas acciones. Mullin mostró premeditacion en algunos de sus crímenes, mientras que la defensa argumentaba que eran prueba de una enfermedad mental, muchos creyeron qe tenia paranoia y esquizofrenia. El veredicto fue emitido el 19 de agosto de 1973. Mullin fue declarado culpable de asesinato en primer grado en los casos de Jim Gianera y Kathy Francis por ser premeditados, mientras que los 8 restantes fueron declarados como asesinatos en 2do grado al ser asesinatos impulsivos.
Fue sentenciado a cadena perpetua. Está encarcelado en la prision estatal de Mule Creek, en Ilinois, California.