sábado, 7 de enero de 2012

Raúl Osiel Marroquín Reyes asesino en serie














Raúl Osiel Marroquín Reyes (n. en Tampico, Tamaulipas, en 1981) fue un asesino en serie mexicano responsable de 6 secuestros, 4 de ellos acabaron con la muerte de sus víctimas, perpetrados entre el 21 de enero y el 22 de diciembre del 2005, en Cd. de México.1 Todas sus víctimas fueron hombres homosexuales, por lo cual se ha convertido en un símbolo de la homofobia en México.Marroquín Reyes cursó un año de la carrera de médico militar y fue miembro del ejército mexicano durante cuatro años, con el grado de Sargento Primero, pero causó baja. Estuvo preso en Tampico durante 14 meses bajó el cargo de robo violentoSus crímenes tuvieron muchas similitudes a los del asesino en serie estadounidense John Wayne Gacy, siendo el móvil un poco diferente: Gacy asesinaba a sus víctimas debido a una represión de su propia homosexualidad que proyectaba hacia los demás (se sentía atraído hacia ellos, razón por la cual los culpaba de su homosexualidad). En cambio, Marroquín, a pesar de que sus crímenes también poseian marcados rasgos homoeróticos (el mismo Marroquín declaró no ser homosexual,2 pero su conducta denota marcados rasgos homoeróticos), se puede apreciar en él a un sociópata o psicópata dentro de un marco socio-cultural que, de una u otra forma, le dio un escaparate para su violencia contenida, dirigiendola hacia una minoría, (la sociedad mexicana, así como todas las sociedades latinoamericanas, es marcadamente homofóbica).
Trás su detención, Marroquín declararía no ser homofóbico (aunque esta aseveración se contradeciría por otras hechas por el homicida, en donde se refiere a los gays como "un mal para la sociedad") que la razón principal de que fueran hombres homosexuales sus víctimas se debía a que estas personas eran más faciles de plagiar; esta fue la declaración que hizo al ser cuestionado sobre su patrón:
por no batallar en operaciones que implicaran armas y vehículos, tan sólo bastaba con ir a los lugares que ellos frecuentaban y ellos solos me abordaban, se me hacía más fácil tratar a esas víctimas (Osiel Marroquín, Raúl. 2006).3
Carecía de empatía y cosificaba a las personas a su alrededor.Tras ser detenido se le preguntó que si no se sentía mal por los familiares de las personas que asesinó (ya que obviamente les había quitado todo valor humano a sus víctimas), él respondió: «Nunca he pensado en ellos.» (Osiel Marroquín, Raúl. 2006)4
Se mostraba reacio a someterse a las normas sociales y esto lo hacía proclive a la desviación y la criminalidad.
Carecía de culpa y no acepataba la responsabilidad sobre sus actos.
Racionalizaba sus actos y poseía una autoestima inflada. El ejemplo más claro de esto fue el expresar que sus crímenes fueron un bien para la sociedad:
Hasta le hice un bien a la sociedad, pues esa gente hace que se maleé la infancia... (Osiel Marroquín, Raúl. 2006)5
Una de mis víctimas era portador de VIH, y de cierta manera, evite la propagación del virus... (Osiel Marroquín, Raúl. 2006)6
El que justificara sus actos como correctos nos habla de su autoestima inflada, se veía así mismo como un benefactor de la sociedad (un ángel exterminador). Esto indica también una sobrevaloración de sí mismo (narcisismo), lo que es indicio de un desarrollo psicosexual deficiente y una inmadurez del desarrollo psico-afectivo; según Robert D. Keppel y William J. Birnes estó, un trastorno del desarrollo psicoafectivo, es la principal causa de la conducta de un asesino en serie.7
Estas declaraciones también nos hablan de un distanciamiento de la realidad. Creía que sus actos tenían una justificación moral, aunque era plenamente conciente de las implicaciones éticas y jurídicas de sus actos, pensaba que ante la sociedad sus delitos eran menores y hasta justificables. Según Joel Norris, este proceso (el distanciamiento de la realidad) corresponde a la primer fase conductual de un asesino serial.8
Era proclive a las perversiones sexuales.
Se sentía atraído y se encontraba en constante búsqueda de emociones fuertes; lo que también junto con la ausencia de empatía, el egocentrismo y la incapacidad de aceptar la responsabilidad de sus actos, lo hacían proclive a la desviación, el crimen y las parafilias.
Era megalómano. Su atracción patológica se aprecia claramente en la tortura que sometía a sus víctimas: al torturar se busca quebrar la voluntad del individuo despojarlo de su calidad humana, y así hasta tener poder absoluto, sobre dicha persona.
Era carismático, atractivo y manipulador.
Era violento y sufría de explosiones de ira.
Poseía un estilo de vida parasitario.
Su carrera criminal la inició como un asaltante, su motivación fue monetaria (su constante búsqueda de emociones intensas y su atracción patológica por el poder (megalomanía), también fueron detonantes para su conducta delictiva); posteriormente, de igual forma motivado por los mismos factores, evolucionó al secuestro, Marroquín fue una de las muchas personas en México que vieron en el secuestro una actividad muy lucrativa (porque en muchos de los casos ya había cobrado el dinero del rescate antes de asesinar a su víctima), y finalmente al homicidio.9 Comoproducto de su actividad como secuestrador obtuvó un total de 109 mil pesos (poco más de 10,000. dólares).
Jonathan Razo Ayala: primer asesinato de Osiel Marroquín, fue secuestrado el 27 de octubre de 2005 y asesinado el 12 de noviembre, tras 16 días de secuestro en la casa de Marroquín. Solicitó $50,000 pesos mexicanos (alrededor de $5,000 dólares) por su rescate, aunque su familia no pudo pagarlo.
Ricardo López Hernández: conoció a Marroquín el 30 de noviembre de de 2005. Éste lo mantuvo secuestrado durante 9 días en su casa, hasta el 9 de diciembre, día en que lo asesinó por estrangulación. No antés de haber cobrado $28.000 pesos mexicanos (poco más de $2,000 dólares) por su rescate.
Armando Rivas Pérez: fue secuestrado el 16 de diciembre de 2005, ese mismo día lo asesinó, tras cobrar su rescate.
Víctor Ángel Iván Gutiérrez Balderas: última víctima secuestrada; fue secuestrado el mismo día que Armando Rivas, el 16 de diciembre, lo mantuvó secuestrado 6 días. Tras cobrar un rescate de $8,300 pesos mexicanos (un poco más de $800 dólares) lo mató el 22 de diciembre.Fue arrestado por la PGR, el 23 de enero del 2006, en la Cd. de México, junto con su complice. Fue condenado a 128 años de prisión, el 4 de septiembre de 2008.
Posterior a su detención declaró:
No me arrepiento de lo que hice... De tener la oportunidad lo volvería a hacer, solo que sería más cuidadoso para no ser atrapado y no cometeria los mismos errores que llevaron a mi captura... De lo único que me arrepientó es por lo que esta pasando mi familia ahora... (Osiel Marroquín, Raúl. 2006