ROSA

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domingo, 1 de abril de 2012

la historia de Patricia Lefranc















Una mujer belga que quedó totalmente desfiguradaexplicó hoy ante un tribunal de Bruselas cómo su ex pareja le roció la cara con ácido sulfúrico tras no haber asumido el final de la relación sentimental.
Patricia Lefranc, de 46 años, explicó cómo su agresor le arrojó ácido una primera vez en la cara y luego, cuando estaba en el suelo revolcándose de dolor, le sujetó las rodillas con los pies para rociarla una segunda vez de forma meticulosa.
“Quiso matarme, vi que sabía muy bien lo que hacía”, relató la víctima, quien explicó que sufre dolores crónicos muy fuertes y ha debido someterse a numerosas operaciones.
El pasado lunes se inició el juicio contra Richard Remes, de 57 años, acusado de intento de asesinato y que se enfrenta a una pena de hasta 30 años de cárcel.
LOS HECHOS
Los hechos ocurrieron el 1 de diciembre de 2009, en la entrada del edificio donde residían la víctima y su agresor, que mantuvieron una relación entre enero y setiembre de ese año.
Los daños causados fueron de tal gravedad que la víctima ha tenido que someterse desde entonces a más de 80 operaciones. La mujer ha perdido una oreja y un dedo, así como la vista de un ojo.
Remes, por su parte, declaró anteriormente que solo pretendía “dar un susto” a su ex pareja.
En la vista de hoy comparecieron otras mujeres que mantuvieron relaciones con Remes, al que describieron como un hombre “agradable y encantador”, y se declararon “atónitas” de saber que él había cometido un ataque tan terrible.
ANTECEDENTE
El tribunal escuchó hoy también el testimonio de Antoinette Gallemaers, una ex amante del acusado que fue inculpada en 1988 junto a Remes del asesinato de su propia hija, de 17 meses.
Gallemaers afirmó hoy que su caso guarda similitudes con el de Patricia Lefranc, ya que cuando sucedieron los hechos acababa de dejar a Remes, quien se negaba a aceptar la separación.
Según declaró, la noche de la muerte de su hija, que según la autopsia realizada falleció por asfixia y fue posteriormente arrojada por una ventana, ella durmió de un tirón toda la noche sin enterarse de nada, lo que le hace pensar que pudo haber sido drogada por el acusado.