ROSA

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jueves, 8 de noviembre de 2012

Rufina Cambaceres la joven que murio dos veces

Rufina (Buenos Aires, 1883 - id., 1902) fue la única hija del dandi, ácido y polémico escritor Eugenio Cambaceres y de la bailarina italiana Luisa Baccichi. Su historia conmovió a la Buenos Aires de principios de siglo cuando la joven apareció muerta en su mansión de la calle Montes de Oca. La crónica narra que el 31 de mayo de 1902 -el día de su cumpleaños número 19- la madre organizó una gran fiesta para luego ir a la gala del Teatro Colón. Al terminar la fiesta, y antes de partir al teatro, su madre escuchó el grito aterrador de una de las mucamas, corre a la habitación de Rufina y la encuentra aparentemente muerta. Una versión dice que una amiga decidió contarle a Rufina que su madre mantenía relaciones con su novio y del dolor que le causó tal noticia le provocó la muerte repentinamente. Lo cierto es que el médico confirmó que fue un síncope. Al día siguiente Luisa, su madre y amante de Hipólito Yrigoyen, la sepultó en medio de grandes muestras de dolor y con las mejores joyas, en el Cementerio de la Recoleta. Pero aquí no terminó el drama. Unos días más tarde, un cuidador de esa bóveda, avisó que encontró el ataúd de Rufina desplazado y el cadáver tenía golpes y rasguños en la cara, confirmando el sueño premonitorio de la abuela de Rufina, que se encontraba en Francia. Oficialmente se dijo que ladrones profanaron la tumba, pero la versión más firme dice que sufrió catalepsia, ese estado en que la persona aparenta estar muerta durante algunas horas. Este caso generó en la ciudad una histeria colectiva. Se cree que ya terminado el oficio religioso, Rufina se despertó, comenzó a arañar el cajón y logró salir pero las puertas de la bóveda estaban cerradas, lo que la hundió en la desesperación y ahí sí la joven fallece de un paro cardíaco. Por eso es que una bella pero dramática estatua la eterniza hoy con su mano aferrada a la puerta de la bóveda, tratando de abrirla.