ROSA

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viernes, 30 de noviembre de 2012

SABINA OLMOS







Sabina Olmos (Buenos Aires, 4 de febrero de 1913 - id, 14 de enero de 1999) es el seudónimo de Rosa Herminia Gómez, actriz y cantante de tango argentina. Inició su carrera artística como cantante de folclore en las principales radios porteñas y luego se relacionó con el género del tango. Desde 1936, se destacó en cine filmando aproximadamente treinta películas, inicialmente bajo el sello Lumiton, de las cuales se destacan La rubia del camino (1938), Carnaval de antaño (1940) y La gata (1947).1 Su rol de Felicia en Así es la vida la hizo conocida en toda América Latina y, posteriormente, ya consagrada, fue apodada «la sufrida del cine argentino», por el hecho de que todos sus personajes sufrían en forma superlativa y lloraban en igual proporción. Sus papeles dramáticos con mayor complejidad de interpretación los cumplió en Historia de una noche, La gata, por el cual fue premiada como Mejor Actriz de Reparto, Albéniz y Tierra del Fuego, por las cuales obtuvo un premio en la categoría de Mejor Actriz Principal. En 1952, contrajo matrimonio con el cantante Charlo (Carlos José Pérez de la Riestra). Nunca tuvieron hijos y en 1955, cuando fue prohibida luego del derrocamiento al expresidente Juan Domingo Perón por ser afiliada al peronismo, ambos realizaron giras por América y España. Al regresar en la década de 1960, protagonizó Pesadilla, película que fue un fracaso rotundo. A partir de entonces, debió secundar a figuras de menor trayectoria en cine y televisión y, afectada por los problemas económicos, se desemepeñó como asesora artística de Canal 11 y ocupó funciones administrativas. En 1992, fue convocada por Rodolfo Graziano para actuar en el Teatro de la Ribera junto a otras figuras de su época y recibió una propuesta para encarar un breve papel en cine. Sus cuadros depresivos, agravados por la soledad, la falta de trabajo y los problemas financieros, la llevaron al suicidio en 1999, semanas antes de su 86º cumpleaños Los últimos años de su vida, Olmos los transcurrió en absoluta soledad y con múltiples carencias económicas. Tampoco obtuvo el reconocimiento que ella esperaba; de hecho, en una oportunidad comentó: «Deseo recibir el premio de Ciudadana ilustre de Buenos Aires».15 Recibió un pequeño subsidio de 150 pesos argentinos y una mala ayuda del gobierno de la Nación encabezado entonces por Carlos Menem. El INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), informado de su mala situación económica, estableció brevemente un subsidio de 800 pesos, otorgado también a la anciana actriz Tita Merello.17 Sin embargo, cuando Julio Mahárbiz dejó de estar al frente de esta institución, se suprimió el mismo. No tenía hijos y apenas recibía la visita de sus familiares, aunque solía comunicarse esporádicamente con sus compañeros y algunos, como Jorge Luz y Amanda Ledesma, la llamaban telefónicamente.9 Vivía sola desde hacía más de veinte años, a pesar de que estaba acompañada por Delma, su amiga más cercana.15 Con más de ochenta años, demostró que no había perdido su carácter y sentido del humor cuando invitó a comer a su casa al presidente Carlos Menem. Ante las repetidas postergaciones del mandatario, Olmos le preguntó si no le agradaba el menú que tenía planeado: lentejas.15 Sufría depresión crónica y la muerte de Charlo en 1990 había desmejorado su estado anímico, confesando ante televisión su deseo de matarse si no recibía ayuda. Un vecino suyo, poco después de su muerte, expresó: «Sabina tenía el pelo blanco porque ya no se quería teñir más y apenas salía de su departamento para darle comida a los gatos». Atormentada por la falta de trabajo, los problemas económicos y la soledad, se suicidó arrojándose por la ventana de la cocina del noveno piso de su departamento en el edificio 5 de Villa Lugano 1 y 2 el 14 de enero de 1999 aproximadamente a las seis de la mañana,6 tres semanas antes de cumplir 86 años y portando un camisón blanco y el anillo de bodas que le había obsequiado Eva Perón. Sobre la mesa, había dejado una carta en la que expresó: «Pido disculpas por mi decisión y por las molestias ocasionadas». Fue encontrada desnucada una hora más tarde por una vecina en el patio interno del edificio, quien informó el hecho rápidamente al portero del lugar, quien luego diría a los medios de comunicación: «No la vi porque estaba en un lugar escondido hasta que bajó una señora del décimo piso y me dijo que atrás había una persona tirada. Fuimos a ver y era Sabina Olmos. Estaba como durmiendo, boca arriba y con un brazo sobre su pecho» Fue velada en el Teatro Nacional Cervantes desde las 14 h del día siguiente y sus restos fueron inhumados en el Panteón de Actores de la Asociación Argentina de Actores del cementerio de la Chacarita; asistieron, entre otros, Ana María Picchio —quien alentó a no olvidarse de «los viejos»— y María Leal, quien comentó: «Me protegió como una madre, era toda una señora».15 La muerte de Sabina Olmos me inmoviliza porque me pongo a pensar cuánto deber haber sufrido esta mujer para tomar semejante decisión... Toda muerte es dolorosa, pero lo es mucho más si se trata de un suicidio de uno de nuestros compañeros. La falta de trabajo es uno de los grandes males de fin de siglo... Eso es desesperante... detrás de todo eso hay seres humanos que sufren, necesitan y padecen. Hay una cuota de olvido para la gente mayor y en los artistas se nota más porque alguna vez se ha hablado de ellos. Rubén Stella, secretario general de la Asociación Argentina de Actores