ROSA

ROSA

domingo, 4 de noviembre de 2012

TRIBUTO AL ANGELITO CESAR JUANATEY





El abogado defensor de Mónica Juanatey Fernández, la madre gallega condenada a 20 años de cárcel por asesinar a su hijo de 9 en Menorca y abandonar el cadáver dentro de una maleta en el campo, ha anunciado la presentación de un recurso al discrepar con la sentencia. Juanatey fue juzgada por un tribunal del jurado popular de la Audiencia Provincial de Palma, presidido por el magistrado Eduardo Calderón, que emitió un veredicto de culpabilidad de asesinato y sentenciada a 20 años de prisión el pasado 31 de octubre. El fiscal había pedido una pena de 20 años al considerar que mató a su hijo con alevosía y la agravante de parentesco, lo que recoge la sentencia. Resolverá el TS de Justicia Balear Según el letrado Carlos Maceda, defensor de Mónica Juanatey Maceda, ha solicitado copia de las declaraciones de la vista pública celebrada en Palma del 22 al 25 de octubre, así como las grabaciones. Esta petición «interrumpe el plazo para presentar el recurso» que en diez días formalizará ante la Audiencia de Palma, y que será resuelto por el Tribunal Superior de Justicia de Baleares. Ha anunciado que recurrirá «el conjunto de la sentencia, tanto los fundamentos jurídicos como el fallo» y ha avanzado que considera que no existió alevosía en la actuación de la madre. También ha discrepado con la aplicación de la agravante por parentesco. Mónica Juanatey, de 32 años y nacida en Noia, reconoció en su declaración policial haber abandonado en una maleta el cuerpo de su hijo en el verano de 2008 y confesó el asesinato tras ser arrestada en 2010, pero se desdijo de sus palabras ante el jurado popular asegurando que no recordaba el momento de la muerte. El fallo judicial concluye que «la acusada, para ahogar a su hijo y causarle la muerte, actuó de forma súbita, sorpresiva e inesperada, lo que evitó toda posibilidad de defensa del niño». Una vez que se percató de que había muerto, se relata en la sentencia, introdujo el cadáver en una maleta roja de gran tamaño y también colocó en su interior el estuche escolar del niño, por el cual fue identificado el menor cuando se halló la maleta dos años después. Durante el juicio afirmó que no se acordaba de lo que pasó en el momento de la muerte de su hijo y que solo recordaba haberle preparado un baño, haber ido a la cocina y, después, tenerlo muerto en brazos de nuevo en el baño. Después del asesinato del menor, Mónica ocultó al hombre con el que vivía en Menorca a su familia de Noia, a sus amigos en Galicia y al padre adoptivo del niño, que también reside en Galicia, que su hijo estuviera muerto.