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sábado, 8 de diciembre de 2012

Jack Kevorkian, el famoso “doctor muerte”


Jack Kevorkian (26 de mayo de 1928 - 3 de junio de 2011, Míchigan, Estados Unidos) fue un patólogo armenio-estadounidense que ocasionó controversia por la aplicación de la eutanasia a 130 pacientes. Su lema era "Morir no es un crimen". En 1999 fue sentenciado a una pena de 10 a 25 años de prisión por homicidio e indultado por razones de salud en 2007. El 15 de enero de 2008, Kevorkian habló ante 4867 personas en la Universidad de Florida donde expresó que su objetivo no era "matar a los pacientes" sino "evitarles el sufrimiento


El doctor muerte no es un personaje sacado de un libro de historietas sino el sobrenombre que se la ha dado al tristemente famoso Jack Kevorkian quien murió la semana pasada a los 83 años. Muchos medios de comunicación lo han presentado como un defensor de los “derechos humanos” como un “ángel de la guarda” de los enfermos terminales quien llenó de buenas intenciones intentó darles una salida ante su dolor. Pero ¿hay algo de verdad en esto? ¿quién fue Kevorkian? Jack Kevorkian no recibió su sobrenombre de “doctor muerte” en lo últimos años de su vida en los que se dedicó a promover el suicidio asistido llegando a matar él mismo a más de 130 personas, su obsesión con la muerte comenzó mucho más temprano. En realidad el apodo de “doctor muerte”
 se lo dieron sus compañeros de universidad cuando siendo estudiante de medicina se quedaba en los hospitales largas horas para ver morir a la gente.
 Más adelante se hizo famoso por intentar conseguir permiso para experimentar con los cuerpos de prisioneros que habían perdido la vida por la pena de muerte, este particular interés suyo llevó a que fuera expulsado del hospital donde realizaba su residencia médica en 1958. En un libro que publicó en 1991 exponiendo todas sus ideas sobre la “bondad de la muerte planeada” él admitió que su plan de lograr la posibilidad legal de matar personas era sólo la primera parte de su ideal pues él esperaba lograr algún día poder tener acceso a experimentación ilimitada sobre sujetos en sus últimos momentos de vida. Como parte de su plan de hacer el suicidio más cercano inventó una máquina llamada el Thanatron (máquina de la muerte) mediante la cual la persona que quería suicidarse podía controlar su muerte apretando una serie de botones que harían que los mismos químicos letales con los que se mata a los prisioneros condenados a muerte por inyección letal entren al torrente sanguíneo. Con ese aparato sólo murieron 3 personas con su ayuda pues como este doctor perdió su licencia médica y ya no tenía acceso a estos químicos mortalos tuvo que inventar otra máquina de muerte, el Mercitron, que convenientemente recibió un nombre políticamente más correcto y con la cual la persona que quería suicidarse podía inhalar dióxido de carbono.
 Desde 1999 hasta el año 2007 Kevorkian estuvo en la cárcel tras ser encontrado culpable de asesinato en segundo grado por suministrar una inyección letal a un enfermo terminal. En años anteriores fue llevado a juicio cuatro veces logrando ser absuelto pero en 1998 él mismo filmó lo que él llama “eutanasia voluntaria” de un paciente y dio este video a un conocido programa periodístico retando a las autoridades judiciales a tratar de pararlo.
Con las evidencias que él mismo suministró fue hallado culpable y sirvió 8 años de una condena de 25 años y fue liberado tempranamente con la excusa de que le quedaba menos de un año de vida dado que le habían descubierto un cáncer terminal. Sin embargo, estando libre durante los últimos tres años se dedicó a hacer todo tipo de propaganda y apología sobre la eutanasia recibiendo gran cobertura de los medios de comunicación estadounidense e incluso se filmó una película sobre su vida actuada por Al Pacino en la que se presenta su figura como todo un héroe.
Si bien en los últimos años Kevorkian moderó su discurso ante el público para lograr mayor aceptación es necesario tener en cuenta que él no abogaba por los enfermos terminales sino por el derecho al suicidio asistido para cualquiera que lo pidiese y entre las 130 personas que ayudo a morir muchos no estaban enfermos o no eran enfermedades terminales.