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viernes, 7 de diciembre de 2012

tributo al niño Christian Eduardo Sihuas Celedonio

La bala perdida que acabó con la vida del niño Christian Eduardo Sihuas Celedonio (8) cuando el pasado 16 de febrero iba con su familia a la piscina del Palacio de la Juventud de Los Olivos, provino de un arma de Las Águilas Negras de la Policía Nacional. Los efectivos, como es público, en aquella ocasión perseguían a una banda de ladrones que había asaltado a varios cambistas en San Miguel. Así lo reveló el dictamen pericial de balística forense número 155/2012, incluido en el atestado número 10- DIRINCRI PNP/DIVINHOM-DEPINLES-E3, al que Perú21 tuvo acceso. En el documento se determina que el menor murió por un proyectil 9 milímetros, disparado por uno de estos dos agentes: José Alberto Sandoval Portilla (51) o Jorge José Calderón Ramírez (40). Las investigaciones aún no han determinado quién fue el autor del disparo. Primero se pensó que Carlos Augusto Pérez Bravo (19), el único detenido de la banda perseguida por Las Águilas Negras, había sido el que disparó a la cabeza del menor. Este sujeto, antes de la muerte del niño, había sido liberado por el titular del 38 Juzgado Penal de Lima, Luis Alberto Garzón Castillo, pese a que fue apresado por la Policía con una granada de guerra. DATO – “El hecho se suscitó cuando los agentes cumplían su misión y deber, en un hecho policial para repeler un ataque de delincuentes, en salvaguarda de su integridad. Por cuestiones no intencionales, causaron la muerte de un menor”, se lee en el atestado policial.