ROSA

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sábado, 1 de diciembre de 2012

VERA JAYNE PALMER








Vera Jayne Palmer (Bryn Mawr, Pensilvania, 19 de abril de 1933 — Slidell, Luisiana, 29 de junio de 1967), conocida como Jayne Mansfield, fue una actriz estadounidense de teatro y cine.Aunque naturalmente era de pelo castaño, se hizo famosa como rubia platino al estilo de Marilyn Monroe, Mansfield fue asimismo Playmate de la revista Playboy, en febrero de 1955, aunque siguió apareciendo en dicha revista a lo largo de los años. Obtuvo los premios Theatre World Award, Golden Globe y Golden Laurel, al protagonizar algunos filmes de gran popularidad en su momento. En ellos siempre quedaban recalcados su cabello platino, su figura rotunda y su prominente busto. Su elevado coeficiente intelectual (163 según declaraba ella misma) también sirvió para alimentar el mito. Hablaba cinco idiomas y había estudiado piano y violín. Si bien su carrera fue corta, obtuvo grandes éxitos de taquilla. Al disminuir en los años 60 la demanda de actrices rubias de su estilo, Mansfield fue relegada a comedias y melodramas de segundo orden, pero siguió conservando toda su popularidad, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, apareciendo en todo tipo de medios de comunicación, incluyendo la televisión, publicidad, revistas, etc. También obtuvo grandes ganancias con sus giras por los night clubs de toda Norteamérica. La actriz estuvo casada tres veces y tuvo cinco hijos. Se le atribuyen, además, numerosos romances, por ejemplo con los políticos Robert F. Kennedy y John F. Kennedy, y otros hombres, como Claude Terrail, propietario de un restaurante parisino, y el "playboy" brasileño Jorge Guinle. Es madre de la actriz Mariska Hargitay, protagonista de Ley y Orden.Jayne Mansfield murió en 1967, al estrellarse el automóvil en que viajaba con la parte trasera del remolque de un camión, en una autopista del estado de Mississippi. La actriz tenía 34 años. Iba acompañada por su chófer, por su último amante (el abogado Sam Brody), y por varios de sus hijos. Los tres adultos, que viajaban en el asiento delantero, fallecieron al instante. En cambio, los niños, al estar en el asiento trasero, sólo sufrieron lesiones y heridas sin gravedad.