ROSA

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jueves, 28 de marzo de 2013

El milagro de Andrea Molanes








La joven de 16 años que casi se ahoga en la playa de Canabal aprende a hablar y andar de nuevo tras 4 meses de coma inducido Andrea Molanes vuelve a sonreír. Después de 4 meses en coma inducido en la UCI de Povisa, la joven de Cangas que estuvo a punto de ahogarse en mayo en la playa de Canabal se encuentra ya realizando gimnasia de recuperación y aprendiendo a hablar de nuevo. Todo va lento, demasiado para lo que quisieran los padres, pero ya ven una luz al final de ese túnel en el que se metieron cuando su hija cayó al mar y casi se ahogara sin que se sepan aún los motivos. Su padre elaboró un página web (milagroandrea.es) para contar la lucha de su hija. Es de la más visitadas en el IES Rodeira, donde cursaba estudios. JUAN CALVO - CANGAS La vida de Andrea Molanes se torció esa tarde trágica de primavera, concretamente la del 20 de mayo de 2010, cuando se cayó al agua en la playa de Canabal, sita en el límite de Moaña y Cangas. Según explica su padre Joaquín Molanes (experto buceador de Cangas) aún no se sabe muy bien la razón por la que su hija se desvaneció. Afirma que se le practicaron pruebas cardíacas para conocer la causa, pero no se detectaron anomalías que explicaran ese trágico desvanecimiento que casi le cuesta la vida. Sus abuelas removieron desde el día del accidente Roma con Santiago para que su nieta tuviera una segunda oportunidad. Mientras ellas luchaban en la tierra y en el cielo por la vida de su nieta, sus padres estaban al lado de Andrea todo el tiempo que los servicios médicos les permitían, siempre demasiado poco. La UCI -está ingresada en Povisa desde entonces- es un mal sitio para recibir visitas. Pero Andrea, de 16 años, tiene voluntad de hierro. Tras cuatro meses de coma inducido, ahora suda en las salas de rehabilitación para volver a vivir fuera de ese mundo de batas blancas y monitores. Relata el padre que la niña se acuerda de todo: del buen tiempo que hacía ese tarde y de los juegos que realizaba en la playa con sus amigas hasta que se desvaneció y cayó al mar. Hubo mucho sufrimiento en todos estos meses. Muchas horas sin dormir, problemas de horario en los trabajos, crisis nerviosas e ira contenida. Pero ahora se quiere lanzar un mensaje de fortaleza frente a la adversidad, de saber que no se puede dar nada por perdido. Joaquín Molanes quiere complacer a su hija -ya lo hacía antes, pero ahora más que nunca-. "¿Quieres salir en El FARO?", le pregunta mientras la postraban en cama tras devolverla a la habitación después de una sesión de rehabilitación. Ella asiente entusiasmada. Su cuerpo aún no le obedece. Los brazos no le responden como ella quisiera, las piernas aún no están demasiado fuertes para aguantarla y su habla aún es torpe. Pero su padre confía en que llegará el día en que sí, aunque es consciente de que no es algo que ocurra de hoy para mañana. Recuerda que tuvo varias infecciones mientras estuvo en la UCI y que su coma "fue raro, porque cada día era diferente". Ahora hay una meta puesta: Navidad. Los médicos confían en que por esta fechas pueda regresar a casa. Los padres saben que será por poco tiempo, ya que tendrá que regresar al hospital para continuar el proceso intensivo de rehabilitación y, tal vez, someterla a alguna operación. Hay muchas cosas que su padre tiene ganas de decir, pero se las aguanta y traga saliva. Ya llegará el momento. Ahora viven pendientes de cada músculo de su hija, de cada movimiento, de cada palabra, de cada sonrisa, de cada lágrima. Las compañeras de curso de Andrea la acostumbran a visitar y también los profesores del IES Rodeira. Lo hacían cuando estaba en coma y lo hacen ahora. No van a permitir que se rinda en esta lucha. Fueron precisamente las amigas las que la socorrieron esa tarde del 20 de mayo, la que dieron la alarma. Ellas estaban dentro del agua, buceando y haciendo piruetas, cuando vieron que Andrea estaba boca abajo flotando. Pensaban que estaba haciendo el muerto. Pero la joven tardaba en recupera la posición y se acercaron hasta ella. Fue un mal día. Su padre ha creado una página web en la que relata el "milagro" de su hija y el día a día de su recuperación